Provocando alegría

Entonces Jesús les contó la siguiente historia: «Si un hombre tiene cien ovejas y una de ellas se pierde, ¿qué hará? ¿No dejará las otras noventa y nueve en el desierto y saldrá a buscar la perdida hasta que la encuentre?  Y, cuando la encuentre, la cargará con alegría en sus hombros y la llevará a su casa.  Cuando llegue, llamará a sus amigos y vecinos y les dirá: “Alégrense conmigo porque encontré mi oveja perdida”.  De la misma manera, ¡hay más alegría en el cielo por un pecador perdido que se arrepiente y regresa a Dios que por noventa y nueve justos que no se extraviaron!

Lucas 15: 3-7 NTV

(Énfasis del Autor)

 

¿Cuál es la sustancia de la alegría?…  Necesita expresarse, compartir, porque uno de sus fundamentos es  La GENEROSIDAD.  

 

Una generosidad que tiene que ver con principio, con propósito, con generar, con crear algo. Será excelente que este año podamos   estar cara a cara  con Dios y podamos celebrar con Él.

 

Es Maravilloso. Esa es la primera palabra de la cual se alimenta la alegría, el hecho de poder gustar de la generosidad primero de Dios y luego  practicar nuestra  propia generosidad.

 

Dios  se alegra cuando nosotros que estábamos perdidos, aturdidos, lejos, volvemos y nos encontramos con Él, entonces hay fiesta en los cielos. Dijo Jesús que es cuando los ángeles hacen una gran fiesta. 

Pastor Hugo Herrera

 

Hay alegría en el cielo… es la alegría del Reino. 

 

Ésta y otras parábolas describen la alegría del Reino de Dio como impulsiva, extrema… urgente. “Festejen conmigo” encontrar lo que perdí provoca una alegría extrema.

 

Me gusta que en las parábolas del “encuentro” los protagonistas inviten a otros a festejar. El recuperar la oveja, la moneda o al hijo que se había ido amerita compartir la alegría, no basta solo alegrarse… hay que hacer fiesta.

 

La iniciativa de la alegría está en Dios. Me imagino al Padre en el extenso proceso de la creación observando y diseñando cada detalle al delinear minuciosamente su obra y al terminar cada ciclo celebrar al decir: “ES BUENO” Nos quedó perfecto. Y aunque el relato sea escueto y solo exprese: “Y vio Dios que era bueno”, imagino su satisfacción y alegría. Observar lo perfecto y disfrutarlo con felicidad.

Es la alegría que se replica cuando nace un bebe y quienes lo esperaban no pueden ni expresar lo que sienten…

 

¿Crees que verdaderamente podés disfrutar la alegría que Dios diseñó para vos?

La vida te enfrenta con todo tipo de realdades, y muchas de ella te alejan de esa alegría, es por eso que reconocer y decidir vivir en esa experiencia es una tarea constante. No depende de lo externo, sino de la plenitud del Espíritu Santo. 

La alegría de Dios es “la alegría del encuentro”. 

Por eso debemos decidir dejarnos encontrar por el Padre, exponernos a su presencia, escondernos entre sus brazos.

 

Dejarnos encontrar, ser atrapados entre sus brazos es lo que provoca  la alegría que Dios tiene… Por eso la fiesta del cielo se activa en la salvación, cuando hombres y mujeres reconocen  a Jesús como el Señor.

 

Nosotros podemos ser generadores de alegría, ser parte de la búsqueda y el reencuentro. Salir cada día dispuestos a encontrar a los hijos perdidos para mostrarles un camino nuevo, un rumbo diferente.

 

Sembrar y generosidad… dos palabras que unidas pueden cambiar vidas.

 

Proponete este año a vivir en la Gracia de Dios. Determinate a  vivir en Su alegría. Alimentar un poco cada día la decisión de mostrar con tu generosidad el amor redentor de Papá.

 

Ruth Oppedisano Herrera

 

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