Necesita nombre y apellido

Pero esto digo: El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente también segará. Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre.

2° Corintios 9:6-7

 

Yo no puedo decir  “soy generoso” si mi prójimo no puede  avalar  que lo soy.  

La generosidad necesita una dirección.  La generosidad necesita nombre y apellido.  

Como dice un autor: “determina tu dirección claramente antes de decidir a qué velocidad quieres viajar”.

Dios te dará todo lo necesario para tu siembra, para que seas generoso; y lo hará crecer para que tu generosidad  produzca una gran cosecha.

Pastor Hugo Herrera.

El amor es real cuando lo damos a alguien, decir: “siento amor” sin tener quien lo recibe es una frase… casi cursi. Como se escucha a muchas celebridades mirar a una multitud y decirles “los amo” sin saber los nombres ni la identidad de las personas. Seguramente aman su fama, disfrutan la admiración que le expresan, es entonces más correcto si dijera: ¡Cuánto me amo!

Es complicado “amar en general”, siempre alguien debe ser el receptor. ¿Cómo se plasma sentir una emoción solitaria?

Es claro que Dios amó de tal manera al mundo que envió a su Hijo para corporizar ese amor y direccionarlo en cada persona que lo rodeó, en personas concretas, aun los que nunca lo vimos en persona.

 

No basta sólo con la intención, la generosidad no puede naufragar en el mar de nuestra indefinición… tengo que determinar la dirección porque la generosidad necesita de un sujeto.

 

Estimados hermanos, si Dios nos demostró su amor de esa manera, debemos amarnos unos a otros.  Nadie ha visto jamás a Dios. Sin embargo, si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros y su amor se ha manifestado plenamente en nosotros.

1° Juan 4: 11-12 PDT

 

Si nos disponemos a vivir en la alegría de Dios vamos a alimentar con nuestros actos la plenitud del dar…  porque Dios nos dijo: “sean generosos como Yo soy generoso”.

 

No nos quedemos en el medio porque en el medio nada se define. El que siembre escasamente, segará escasamente, pero, el que siembre generosamente, cosechará generosamente.

Abundancia o escases, bendición o falta de ella, dar desinteresadamente o medir las consecuencias… Lo que abunde en tu corazón definirá tus actos y tu generosidad o  escasez al dar.

 

La generosidad es completa cuando es concreta.

 

Sin alguien que da sin saber a quién el otro puede ser sólo un ideal.

Si sos generoso solo con tu familia y amigos estás viviendo a medias,  esto es lo que la Palabra nos enseña… y en los medios no hay nada.

 

Hoy podes probarte a vos mismo y descubrir  cómo está  calibrada tu dadivosidad, con actos concretos que bendigan y renueven la esperanza en otros. En una sociedad tan llena de egoísmo e individualismo, regalar de nuestro tiempo y afecto, o dedicar aunque sea un gesto generoso a un desconocido,  volverá  a nosotros como un bumerán de satisfacción y alegría… Intentalo y disfrutá.

 

 

Ruth Oppedisano Herrera