Este es el éxito en Dios

Allí donde está tu tesoro, allí estará tu corazón.

Mateo 6:21

 

El Señor quiere que invirtamos la vida de la misma manera que aquel que descubrió un tesoro en un terreno y vendió todo lo que tenía para comprarlo, porque valoró el tesoro que había en él y dejó de lado todas las demás cosas. 

 

Si el Señor viniera de improviso, en ese preciso momento… no sé si me hallaría en Él o en mis propios pensamientos, atado a metas que no son las metas del Señor.

 

La rutina cambia nuestro tesoro de lugar, a veces queda tan escondido que nos olvidamos de buscarlo, disfrutarlo y compartirlo.

 

Dios nos ha dado a todos diferentes capacidades, según lo que él quiso darle a cada uno. Por eso, si Dios nos autoriza para hablar en su nombre, hagámoslo como corresponde a un seguidor de Cristo. Si nos pone a servir a otros, sirvámosles bien. Si nos da la capacidad de enseñar, dediquémonos a enseñar. Si nos pide animar a los demás, debemos animarlos. Si de compartir nuestros bienes se trata, no seamos tacaños. Si debemos dirigir a los demás, pongamos en ello todo nuestro empeño. Y si nos toca ayudar a los necesitados, hagámoslo con alegría.

Romanos 12: 6-8 TLA

 

En este tiempo necesitamos redescubrir o encontrar los tesoros que Dios nos regaló para bendecir a otros. El Espíritu Santo nos completó con regalos y dones que muchas veces consideramos tesoros y los escondemos. Pero la iglesia, la sociedad, las familias que te rodean necesitan que hagas visibles tus dones y los ejercites.

 

Seguramente al hablar de los dones pensamos en las actuaciones sobrenaturales que se consideran especiales. Pero a pocos metros tuyos, estoy segura, alguien necesita tu hospitalidad, tu ayuda desinteresada, tus palabras sabias, tu oración por sanidad y la visita que haga visible el don fe.

Esta es la iglesia que caracteriza el Reino, la gente que comparte su tesoro.

 

Este es el éxito en Dios.

 

El éxito según Dios es cambiar en nuestra mente los valores o las metas, las visiones que nosotros tenemos cuando entendemos que “buscar las cosas de arriba” es vivir momentos de exaltación y sobrenaturales… que no influyen en los que realmente necesitan conocer La Verdad

 

Dios busca en su propio pueblo un ejército de gente que modifique realidades, en tanto y en cuanto el tesoro de esa gente sea el Señor Jesucristo. 

 

Encontrar el sentido de la vida en Cristo es descubrir el servicio a los demás y dar cada día la vida por otros. Es poner en nuestro corazón el tesoro de la misericordia. De todas las maneras posibles, considerando a los otros como la causa por la que Jesús dio su propia vida. Porque es dando como se recibe… muriendo como se nace

 

Es una paradoja, por eso invertir la vida para el Señor es tener la vida misma del Señor. Cuando invertís la vida por los demás hay menos neurosis, menos depresión, menos enfermedades y es posible, como dice a veces nuestro pastor… que te mueras de viejo y no de algo. 

 

Ruth O. Herrera