Olas

¿Alguna vez te paso estando en la playa, disfrutando y jugando con las olas, que una te agarró desprevenido y te revolcó? Pero no solo eso… sino que además al tratar de ponerte en pie nuevamente ¿te agarró otra enseguida y te volvió a desparramar? 

Ese momento pudo haberte dejado una anécdota graciosa ¿no? O sino algún susto que seguramente te ayudó a respetar más al mar también.

 

Esta imagen me hizo recordar a la vida misma en donde a veces algo nos “golpea” y antes de poder pararnos nos viene otra “ola” que nos quiere tumbar nuevamente.

En lo personal me gustaría poder esquivar esas “olas” de la vida, me refiero a las que podríamos decir tal vez “malas noticias”, “problemas de salud”, “problemas laborales”, “situaciones emocionales adversas” , “relaciones toxicas”…

 

¿Pero que pasaría  si pudiéramos encontrarle un sentido a cada una de ellas?, si hubiera “un para que” en cada una?

Acabo de leer en la Biblia este texto:

 

 “Cuando tengan que enfrentar cualquier tipo de problemas, considérenlo como un tiempo para alegrarse mucho porque ustedes saben que, siempre que se pone a prueba la fe, la constancia tiene una oportunidad para desarrollarse.

Santiago 1:2-3 NTV

 

Parecería casi utópico el texto ¿no?¿Alegrarnos por algo adverso?

Diría que va mas allá de ver el “vaso medio lleno”.  Pero hay una palabrita chiquita, que creo es el secreto de esto… FE.

No se en donde tenes tu fe puesta ¿En Vos? ¿En el horóscopo? ¿En los profesionales? ¿En tus competencias?  

 

Hay una FE que es la que podemos depositar en Dios, algo que excede nuestras capacidades, una fe que nos permite transitar nuestra vida de SU mano. Que nos hace vivir una vida, ya no direccionada por el azar o las circunstancias, sino con SU dirección, cuidado y protección.

 

¡Hay PROPÓSITO para tu Vida! En medio de la calma o de la tempestad mas fuerte

¡Tomate de la mano de Dios!  ¡Él nos esta esperando SIEMPRE!

 

Pastor Gabriel Nonini

 

Descendiendo Pedro de la barca, andaba sobre las aguas para ir a Jesús. Pero al ver el fuerte viento, tuvo miedo; y comenzando a hundirse, dio voces, diciendo: ¡Señor, sálvame! Al momento Jesús, extendiendo la mano, asió de él, y le dijo: ¡Hombre de poca fe! ¿Por qué dudaste? Y cuando ellos subieron en la barca, se calmó el viento.

Mateo 14:29-32RV1960

 

La fe nos desafía a seguir incluso cuando ya nos habríamos dado por vencido. La fe nos lleva a hacer cosas que nunca habríamos hecho por nosotros mismos. Y si aún moviéndonos por fe, sentimos decaer, no nos olvidemos que Jesús está ahí, tendiéndonos la mano para que no nos hundamos.

 

Ese Jesús que te anima a ir por más, es el mismo que te sostiene y calma las tormentas.

 

Yanet Sokur