¿No te das cuenta de lo bondadoso, tolerante y paciente que es Dios contigo? ¿Acaso eso no significa nada para ti? ¿No ves que la bondad de Dios es para guiarte a que te arrepientas y abandones tu pecado?
Romanos 2: 4 (NTV)
Hace muchos años (tal vez ya te lo conté en alguna oportunidad), Dios me concedió el regalo de la amistad de un hombre mayor que asistía todos los domingos a la pequeña iglesia donde me congregaba entonces. Él no hablaba con nadie, pero siempre antes de irse se acercaba a mí y me saludaba con afecto.
Me llamaba la atención porque era alguien de pocas palabras. Llegaba con su esposa, participaba de la reunión y luego se iba. No parecía muy interesado en socializar con nadie.
Un día me invitó a su casa a tomar el té y fui. Me intrigaba conocer su historia. De qué manera había llegado a Cristo. Aquello que los cristianos llamamos “testimonio”, pero no me animaba a preguntarle.
Me acerqué a su esposa que era muy simpática y ella me animó a que me atreviera a hablarle directamente. Con precaución, como tanteando el terreno, comencé a hablar de Jesús y luego hice la pregunta puntual.
Me contó que había sido comunista y, por supuesto, ateo. Su historia de juventud estaba llena de anécdotas que prefería no recordar, por eso no le gustaba mucho hablar de su pasado. Conocía Cuba y Rusia, había vivido varios años en los dos países. Era además alguien muy culto, luego descubrí que hablaba varios idiomas.
La charla se ponía cada vez más interesante y entonces le pregunté: “¿qué fue lo que te convenció para creer en Cristo?” Nunca olvidaré su respuesta: “Empecé a leer el Nuevo Testamento, los Evangelios y me cautivó Su amor desinteresado e incondicional. Hice comparaciones. Yo quería acabar con las injusticias por medio de la violencia y estaba dispuesto a entregar la vida por un ideal, pero Él, que no había cometido ningún mal, dio su vida por todos, aun por aquellos que lo negaban y no querían saber nada de Él. Eso hizo que me arrepintiera, pidiera perdón por mis pecados y comenzara una nueva vida”.
Ese recuerdo me acompaña hasta hoy, junto a muchos momentos posteriores de charlas compartidas donde (ahora sí) me animaba a preguntarle sobre política, la situación del mundo, las propuestas sociales y su propia perspectiva vista desde la fe. Tenía conocimiento teórico y también experiencia.
Me bendijo muchísimo, así como al pasar y sin darse cuenta…
A veces creemos que la gente se va a acercar a Dios si le hablamos de su pecado, de la necesidad de cambiar y del lugar al que irán si no se arrepienten, pero el mismo Jesús cuando llamó al arrepentimiento dio como motivo para hacerlo que “el reino de Dios se había acercado”.
¿No te das cuenta de lo bondadoso, tolerante y paciente que es Dios con vos? ¿Acaso eso no significa nada? ¿No ves que la bondad de Dios es para guiarte a que te arrepientas y abandones tu pecado?
Nuestro Dios es bondadoso, tolerante y paciente. Su bondad te guía, te lleva de la mano para que puedas decidir libremente cambiar de manera de pensar y abandonar todo aquello que te aleja de Él. El Señor siempre respetará tu libertad de elección y decisión, pero su amor, manifestado visiblemente en la persona de Jesucristo, va dejando huellas para que puedas encontrarlo y te tomes de su mano.
La vida diferente comienza cuando podemos reconocer que Él se acerca para que podamos descubrirlo y confiarle nuestro presente y futuro. Todos los días se renueva esa oportunidad.
Haré con ellos una alianza eterna: me comprometeré a no dejar nunca de hacerles bien, y les llenaré del deseo de honrarme y de no apartarse nunca de mí.
Jeremías 32: 40 (DHH)
(Énfasis del autor)
Que Papá te asista para que puedas descubrir tu propia forma de compartir el amor inagotable de Cristo por aquellos que lo necesitan, en el momento oportuno.
Mónica Lemos
