Pequeñas y grandes bendiciones

Salió Jesús y vio una gran multitud, y tuvo compasión de ellos, porque eran como ovejas que no tenían pastor; y comenzó a enseñarles muchas cosas.

Marcos 6:34 RV1960

(Énfasis del autor)

 

Lo imposible siempre comienza a ser real en la misma persona de Jesús.Es por su misericordia y amor, que para nosotros “todo nos es posible”.

Podemos pedir insistentemente y todavía volver a pedir, y cada oración es recibida por la infinita compasión del Señor.

Él “ve las multitudes”, y al mismo tiempo, identifica a cada persona en particular. El gran misterio de su sabiduría nos excede y es nuestra garantía. 

 

Dios hasta les tiene contados a ustedes cada uno de sus cabellos; así que no tengan miedo, ustedes valen más que muchos pajaritos.

Lucas 12:7 PDT

 

Sabe hasta lo más insignificante de nosotros… es inentendible para nsostros que cuente nuestro cabello.

Desafía todas las reglas naturales para llegar hasta nosotros y saciar nuestra necesidad.

Entender el cuidado de Dios de manera detallada y personal implica ser capaces de observar y detectar las múltiples formas en que Él interviene su cuidado por nosotros, especialmente en nuestras rutinas, cuando nos movemos casi automáticamente con nuestras obligaciones. Su mirada nunca nos pierde de vista.

“Las pequeñas bendiciones y señales” que a menudo pasamos por alto, es lo que vivimos sin ser totalmente consientes del cuidado detallista de Papá.

 

Cada detalle en la naturaleza es una expresión tangible del amor divino por nosotros.

Las relaciones con amigos, familiares y mentores espirituales pueden servir como vehículos a través de los cuales experimentamos el cuidado de Dios. A menudo, Dios utiliza a las personas que nos rodean para mostrarnos Su amor, consuelo y orientación en momentos de necesidad, pero pasamos por alto que depende de Su mirada sobre nosotros.

 

Esta semana te propongo detenernos a reflexionar cada día en las bendiciones cotidianas. Percibir la presencia amorosa de Dios al levantarnos, en cada comida, en la calle, al viajar al trabajo, la escuela o facultad, en los encuentros con aquellos que son parte de lo habitual. Lo “normal y rutinario”.

Reflexionar sobre nuestras propias experiencias de vida puede revelar cómo Dios ha estado presente en momentos de alegría, dolor, éxito o desafío. Reconocer Su mano en nuestra historia personal nos ayuda a comprender Su cuidado constante y personalizado por cada uno de nosotros.

Cultivar una actitud de gratitud nos ayuda a reconocer y apreciar el cuidado de Dios en nuestras vidas. Al enfocarnos en las bendiciones cotidianas, grandes y pequeñas, podemos desarrollar una mayor conciencia de Su amor y cuidado por nosotros.

 

Fíjense en las aves del cielo: no siembran ni cosechan, ni almacenan en graneros; sin embargo, el Padre celestial las alimenta. ¿No valen ustedes mucho más que ellas? ¿Quién de ustedes, por mucho que se preocupe, puede añadir una sola hora al curso de su vida?» ¿Y por qué se preocupan por la ropa?

Mateo 6: 26 NVI

 

Ruth O. Herrera