Somos humanos, pero no luchamos como lo hacen los humanos. Usamos las armas poderosas de Dios, no las del mundo, para derribar las fortalezas del razonamiento humano y para destruir argumentos falsos. Destruimos todo obstáculo de arrogancia que impide que la gente conozca a Dios. Capturamos los pensamientos rebeldes y enseñamos a las personas a obedecer a Cristo
2° Corintios 10:3- 5 NTV
El apóstol Pablo lo describió de manera práctica y contundente… “Capturen, cautiven, encarcelen, sometan sus pensamientos e impulsos a una nueva manera de pensar”
Este versículo nos insta a ser diligentes en tomar, identificar, examinar y reflexionar en nuestros patrones de pensamientos y someterlos, comparándolos con los de Cristo. Como latinos somos de manera innata más impulsivos. Esto requiere de práctica… mucha práctica, porque nuestra forma de pensar es automática, muchas veces no tiene filtro.
Solo hay una manera en que la mente de Cristo sea realmente mi patrón de pensamiento y de lógica y es conociéndolo a él, su manera de pensar, y poder responder la famosa frase: ¿Qué haría Jesús en mi lugar? Mi Señor, mi ejemplo.
Así como los niños imitan a quien admiran, hablan, juegan y se identifican con sus padres, hermanos, mayores o algún superhéroe es como todos somos moldeados a la imagen de… Por eso para tener la mente de Cristo, sus actitudes e imitarlo tenemos que nacer de nuevo y muchas veces.
La transformación por medio de Cristo se define en la carta de los Efesios
«Renuévense en la actitud de su mente; y vístanse del nuevo hombre, creado según la voluntad de Dios en la justicia y santidad que proceden de la verdad.»
Efesios 4:23-24 Parafrasis
(Énfasis del autor)
Al leer esta versión lo asocié con lo que muchos hacemos, más las mujeres que los hombres, en los cambios de temporadas en el año: cuando seleccionamos qué es lo que no vamos a usar y qué nos conviene dejar al alcance de la mano. Elegimos, separamos, clasificamos, y hasta desechamos lo más viejo o fuera de moda. Nadie se pone una malla o short de baño para ir a la oficina aún siendo verano. Tenemos una lógica de lo correcto, lo que nos conviene, nos preservamos y vestimos según el clima y nuestra propia salud. Casi sin darnos cuenta cuidamos mucho más nuestra apariencia que lo que vemos en las pantallas, oímos, buscamos en internet, y tantas otras formas en que educamos nuestros pensamientos y por lógica nuestra identidad.
Cada uno pruébese a sí mismo…
Pónganse a pensar en su manera de vivir, y vean si de verdad siguen confiando en Cristo. Hagan la prueba, y si la pasan, es porque él vive en ustedes. Pero si no confían en Cristo de verdad, es porque él no está en ustedes.
2° Corintios 13: 5 TLA
Esto implica dejar atrás los viejos patrones de pensamiento y adoptar la mente de Cristo. A medida que nos conformamos más a su imagen, experimentamos una renovación completa en nuestra forma de pensar y vivir.
Ruth O. Herrera
