Agradecidos

Cada vez que pienso en ustedes, le doy gracias a mi Dios. Siempre que oro, pido por todos ustedes con alegría,  porque han colaborado conmigo en dar a conocer la Buena Noticia acerca de Cristo desde el momento en que la escucharon por primera vez hasta ahora. Y estoy seguro de que Dios, quien comenzó la buena obra en ustedes, la continuará hasta que quede completamente terminada el día que Cristo Jesús vuelva.

Filipenses 3: 3-6 NTV

 

Pablo inicia su carta expresando su gratitud a Dios cada vez que se acuerda de los filipenses. Esta gratitud surge de la comunión en el evangelio que comparten. Es importante notar cómo la gratitud de Pablo no está basada en las circunstancias favorables sino por la participación de los filipenses en el evangelio. Esto es motivo de gran satisfacción para Pablo.

¡Qué bueno pertenecer a una iglesia agradecida! A veces podemos insistir a otros… “tenés que ir a la iglesia”, pero con nuestra actitud decir lo contrario.

Si te sentís en unidad con la congregación, si pensás bien de tus hermanos en Cristo, si orás y sos capaz de hacer otra milla cuando algo no te parece bien… Vos mismo sos una invitación. Si amas a Dios el resultado es amar a tus hermanos. 

Ser un facilitador, una persona que con su propia vida atrae hacia Cristo por la naturalidad con que vivís a Cristo.

¿Hay algo que te impide experimentar esa misma alegría del apóstol al ver el progreso del evangelio en nuestra iglesia?

Cuando se vive la iglesia como una oportunidad de amar a Dios, como una herramienta, una agencia del Reino, como la posibilidad de experimentar la presencia manifiesta de Dios, entonces realmente te vas a sentir en familia y vas a ser de bendición.

Tenés todas las herramientas, estás capacitado, capacitada y tus manos siguen siendo adiestradas para la obra. El Señor está en medio de tu vida, poderoso, para respaldarte. Su plan está en marcha y solo necesitás vivirlo con intensidad. No hay dudas de que sos un facilitador, facilitadora de la obra de Dios en otros, en tu familia y tu iglesia. Llamado, a provocar vida.

 

Algo que siempre pido en oración es que, Dios mediante, se presente la oportunidad de ir por fin a verlos. Pues tengo muchos deseos de visitarlos para llevarles algún don espiritual que los ayude a crecer firmes en el Señor.  Cuando nos encontremos, quiero alentarlos en la fe pero también me gustaría recibir aliento de la fe de ustedes.

Romanos 1:10-12 NTV

 

El apóstol Pablo luchó hasta dar su vida por la obra que Dios había comenzado en él, y en cada una de sus cartas, a las iglesias o personales, esa pasión y compromiso era totalmente clara. Pero se destaca su amor hacia sus hermanos y el agradecimiento y alegría que disfrutaba en servir a otros.

¿Hay alguna razón para que no sientas gratitud por tu iglesia, tus hermanos? ¿Cómo podés mostrar tu gratitud y cultivar una actitud fraternal y amorosa como Pablo?

 

Ruth O. Herrera