A pesar de…

Mis amados hermanos, pase lo que pase, alégrense en el Señor. Nunca me canso de decirles estas cosas y lo hago para proteger su fe.

Filipenses 3:1 NTV
(Énfasis del autor)

La invitación urgente de Pablo a la alegría  no es una expresión emotiva, una especie de deseo, sino más bien es un imperativo. En  la experiencia del AT, las victorias eran alcanzadas cuando el pueblo se acercaba y dependía de Dios, y lo hace siempre en un contexto de gozo. 

Este hombre, que en su vida ministerial sufrió muchas y diferentes amarguras y pruebas era el mismo que hablaba del gozo como una condición indiscutible del cristiano. Pablo  trata  la cercanía de Cristo y el  contacto con él como un  imperativo de su alegría. 

Por lo tanto, mis amados hermanos, manténganse fieles al Señor. Los amo y anhelo verlos, mis queridos amigos, porque ustedes son mi alegría y la corona que recibo por mi trabajo.

Filipenses 4:1
(Énfasis del autor)

Para Pablo, las valiosas experiencias que provocan la alegría vienen de conocer a Cristo, y el ser alimentado por la fuente de Su Presencia Manifiesta, en donde se establece el gozo. Todo lo que el apóstol necesitaba para subsistir y seguir adelante estaba en Cristo.

Estén siempre alegres. Nunca dejen de orar. Sean agradecidos en toda circunstancia, pues esta es la voluntad de Dios para ustedes, los que pertenecen a Cristo Jesús. No apaguen al Espíritu Santo.

1° Tesalonicenses 5: 16-19 NTV

Para cada iglesia que había fundado se repetía la misma premisa. La alegría como sinónimo de conocer a Cristo. Si este consejo o demanda la hubiera dado alguien con una experiencia de vida fácil, rutinaria, sin sobresaltos, no tendría la contundencia y profunda autoridad de alguien que vivió constantemente al límite de la muerte por ser fiel a Dios.

Este gozo o alegría no era simplemente una emoción, sino una actitud basada en la certeza de que Dios está en control de todo y en la esperanza de la vida eterna. Está ligado al fruto del Espíritu Santo donde el gozo es una de las características que se manifiestan en la vida de quienes están en comunión constante con el Espíritu Santo.

Pablo no puede separar la amistad y compañía de Jesús de su alegría en la tarea. Toda buena experiencia en la vida del apóstol tenía una conexión directa a su ministerio y las personas a las que servía, a pesar de que no siempre alcanzaba los resultados que esperaba.

Jesús se lo dijo a sus discípulos, y a nosotros y no nos mintió: en el mundo vamos a enfrentarnos a aflicciones, problemas, duelos, pérdidas, soledad e incomprensión, pero nos pidió que confiemos en Él y su victoria…

Si realmente podemos creerle y experimentar la obra del Espíritu, podemos llegar a decir:… Siempre… me puedo alegrar y disfrutar gozo en el Señor.

 

                             Ruth O. Herrera