El viento sopla hacia donde quiere. De la misma manera que oyes el viento pero no sabes de dónde viene ni adónde va, tampoco puedes explicar cómo las personas nacen del Espíritu.
Juan 3: 8 NTV
Lo que no se ve es tan importante como lo que se ve.
Esto se puede aplicar como analogía a la vida espiritual. La vida que llevamos en Cristo es impresionante, porque lo que no se ve es tan real como lo que se ve. Así es la obra del Espíritu en nuestra vida, no lo vemos, pero es una realidad. Como el viento sopla y no ves de dónde viene ni sabes para dónde va, así es la obra el Espíritu que puede llevarte a lugares inesperados que ni imaginás. Dios quiere llevarte a vivencias y experiencias en las que te des cuenta de que Él hace que lo imposible sea posible, lo que no se ve, se vea, y lo que no se puede, sí se pueda. Quiere llevarte a una vida plena
Pastor Hugo Herrera
Lo extraordinario es que el Espíritu es incontenible, superador, como Jesús mismo lo parafraseo… es como el viento, y aún así, cuando viene a nuestra vida podemos apagarlo y entristecerlo al no permitir que fluya en nuestra relación con Él. Por eso, tener una relación de amistad con el Espíritu de Dios habilita que andemos en las obras y la voluntad de Dios.
Jesús ganó nuestra libertad, somos libres para seguirlo, libres para no seguirlo. Libres para elegir ser libres o no serlo. Nuestra libertad fue ganada por Cristo, su obra está completa, ahora somos nosotros quienes debemos andar en esa libertad con nuestras decisiones, actitudes y pensamientos, que deben manifestar la libertad que nos pertenece. Corrernos de los hábitos y costumbres que nos atan, descubrir que es posible vivir en libertad ante cada circunstancia.
¿Algo te está deteniendo? Emociones, recuerdos, vicios, debilidades… todos somos vulnerables a algo. Muchos de nosotros creemos que “el ser libre” es para otro, porque ya vencimos la esclavitud. Hay quienes creen que ser esclavo es perder de manera absoluta la voluntad. Pero no es así porque ser libres es una decisión diaria.
A veces somos “desnutridos espirituales”, tenemos la guardia baja en cosas que no parecen ser graves, o que podemos revertir casi sin esfuerzo, pero seguimos dándole lugar en nuestra vida a la naturaleza de esclavitud. Fuimos engendrados, comprados, hechos nuevos en la imagen de Cristo, y somos capacitados en el Espíritu para reconocer nuestro ADN y “andar en la libertad de hijos”.
Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos ¡Abba, Padre! El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios. Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados. Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse.
Romanos 8: 15-18 RV
Es tiempo de que disfrutes de la obra libertadora de Dios, y que puedas ser en Cristo más fuerte que tu debilidad, porque sos legítimamente hijo/a de Dios.
Ruth O. Herrera
