Manifestando Su amor

Cristo les ha dado a ustedes poder para animar a los demás, y si el amor que ustedes tienen los lleva a consolar a otros, y si todos ustedes tienen el mismo Espíritu y son compasivos, les pido que vivan en armonía y que se amen unos a otros.

Filipenses 2:1-2 TLA

Ser amados por Cristo y amarlo a Él tiene como consecuencia amar a los demás. Considerando que la iglesia es la esposa de Cristo, podemos manifestar nuestro amor por Cristo teniendo su identidad y bendiciendo a los demás. 

Jesús al hablar siempre impactó con la verdad, mostró justicia y misericordia. Sirvió a quien buscaba su ayuda y a quien lo necesitaba, manifestó una humildad sobrenatural que se vio claramente al perdonar a quien necesitaba perdón o lo perseguía. 

Entender que el amar a Cristo tiene que reflejarse en nuestros hechos es inevitable. 

El psicólogo Robert Zajonc realizó un estudio en 1987 que concluyó que las parejas se parecen cada vez más en los rasgos físicos de la cara. Otro estudio de la Universidad de Stanford concluyó que las parejas se parecen más que pares de personas al azar al comienzo de su relación. Estudios de la Universidad de Ámsterdam han sugerido que la similitud en rasgos de personalidad como la empatía puede ser beneficiosa para la relación. 

Sí, las parejas que comparten mucho tiempo pueden parecerse más, tanto físicamente como en su forma de ser. Esto se debe a la genética, a compartir rutinas y hábitos, y a la convergencia de gestos y actitudes. Aquellas que comparten gustos y formas de disfrutar el tiempo de ocio tienen más chances de durar. 

Las parejas que permanecen en el tiempo muestran un mimetismo en gestos y en expresiones.  

Esta regla también se aplica claramente en nuestra relación con Cristo. En la unidad con el Espíritu y en el conocimiento la Palabra somos conformados a Su imagen, desarrollamos la mente de Cristo y, de manera progresiva y genuina, somos bendición para los otros.

Servir y amar a los demás; ser una luz en el mundo; perdonar y amar a nuestros enemigos; ser humildes son algunas de las características de la “esposa de Cristo”. No mirando al costado ni simulando ocupación. El fruto del amor únicamente es amor…

Si un hermano o una hermana están desnudos, y no tienen el alimento necesario para cada día, y alguno de ustedes les dice: «Vayan tranquilos; abríguense y coman hasta quedar satisfechos», pero no les da lo necesario para el cuerpo, ¿de qué sirve eso?

Santiago 2:15-16 RVC 

Elijamos palabras que bendigan, que “bien-digan”, que construyan; actitudes que amen, que abracen; miradas cargadas de intenciones de amor. Seamos reflejo del gran amor de Dios, personas con un verdadero deseo de edificar, de ser sinceros y aun cuando no seamos bien recibidos, dejemos huellas de paz 

¡Cuánto más cerca de Cristo… más parecidos a Él!

 

Ruth O. Herrera