Somos canales siempre

«Si ustedes se mantienen unidos a mí y obedecen todo lo que les he enseñado, recibirán de mi Padre todo lo que pidan. Si ustedes dan mucho fruto y viven realmente como discípulos míos, mi Padre estará orgulloso de ustedes. Así como el Padre me ama a mí, también yo los amo a ustedes. Nunca dejen de amarme. Si obedecen todo lo que yo les he mandado, los amaré siempre, así como mi Padre me ama, porque yo lo obedezco en todo.
Les digo todo esto para que sean tan felices como yo».

Juan 15:7-11 (TLA)
(Énfasis del autor)

La iglesia recibe dirección y una Palabra fresca cada vez que se reúne, adora y busca unida a Dios. En cada encuentro semanal, en el servicio de cada domingo, en los grupos de oración, el soplo del Espíritu nos renueva y nos entrega una palabra personal y comunitaria, para que impactemos nuestra sociedad.

Hombres y mujeres de todas las edades, niños que, junto con sus familias, descubren el amor y la poderosa presencia de Dios… Un pueblo llamado a transformar a otro pueblo.

«Jesús le dijo: —María. Ella se volvió y le dijo: —¡Maestro!
Jesús le dijo: —No me detengas, pues todavía no he ido a reunirme con mi Padre. Pero ve y dile a mis discípulos que voy a reunirme con Él, pues también es Padre de ustedes. Él es mi Dios, y también es Dios de ustedes.
María Magdalena fue y les dijo a los discípulos que había visto al Señor y les contó todo lo que él había dicho.»

Juan 20:16-17 (TLA)
(Énfasis del autor)

El pedido de Jesús fue claro y específico, y es el mismo que nos hace hoy a nosotros: anunciar y hablarle a otros acerca de quién es Él.

Hoy te dice y me dice:
«Ustedes son el sustento de la iglesia, sean fieles. ¡Por favor, que sus bocas se abran para bendecir, nunca para lo contrario! Dejen las niñerías de lado, ocúpense del ministerio para el que fueron llamados… ¡hablen de Mí!»

A veces nuestra vida se resume en nuestras propias rutinas, quehaceres y responsabilidades, pero en medio de todo y a pesar de nuestros apuros, seguimos siendo canales de Su Reino. Necesitamos tener una visión amplia, completa, y reconocernos realmente como Sus discípulos y discípulas: en el trabajo, el estudio, los amigos, la familia. “Somos Sus canales todo el tiempo.”

La vida que Dios quiere para vos y para mí es mucho más que una simple rutina; es vida plena, experiencias que reflejen el abundante amor de Papá, la acción salvadora de Cristo y la maravillosa expresión del Espíritu Santo. Sos parte de lo que el Señor está haciendo y serás parte de lo que hará. Seguramente, tus ojos verán maravillados lo que sucederá entre nosotros.

«Porque yo derramaré aguas sobre el sequedal, y ríos sobre la tierra árida; mi Espíritu derramaré sobre tu generación, y mi bendición sobre tus renuevos; y brotarán entre hierba, como sauces junto a las riberas de las aguas.»

Isaías 44:3-4 (RV 1960)

Hoy te invito a orar juntos:

Señor, queremos avivar ese fuego que nos has dado, avivar el don que está en nosotros, la obra del Espíritu Santo… Tu presencia en nosotros. Aquí estamos.

Ruth O. Herrera