El Señor habló en Egipto con Moisés y Aarón, y les dijo: «Este mes será para ustedes el principal, el primer mes del año. Díganle a toda la comunidad israelita lo siguiente: “El día diez de este mes, cada uno de ustedes tomará un cordero o un cabrito por familia, uno por cada casa. Y si la familia es demasiado pequeña para comerse todo el animal, entonces el dueño de la casa y su vecino más cercano lo comerán juntos, repartiéndoselo según el número de personas que haya y la cantidad que cada uno pueda comer.
Ya vestidos y calzados, y con el bastón en la mano, coman de prisa el animal, porque es la Pascua del Señor. Esa noche yo pasaré por todo Egipto, y heriré de muerte al hijo mayor de cada familia egipcia y a las primeras crías de sus animales, y dictaré sentencia contra todos los dioses de Egipto. Yo, el Señor, lo he dicho. “La sangre les servirá para que ustedes señalen las casas donde se encuentren. Y así, cuando yo hiera de muerte a los egipcios, ninguno de ustedes morirá, pues veré la sangre y pasaré de largo. Éste es un día que ustedes deberán recordar y celebrar con una gran fiesta en honor del Señor. Lo celebrarán como una ley permanente que pasará de padres a hijos.
Éxodo 12:2-4; 11-14 DHH
(Énfasis del autor)
Cuando el pueblo de Israel todavía estaba en Egipto Dios habló con Moisés y Aarón y les cambió literalmente el calendario: “Este mes será para ustedes el principal, el primer mes del año”. A continuación les dio una serie detallada de instrucciones que debían seguir hasta que llegara el momento de salir de ese país.
Dicho en otras palabras, a partir de la Pascua nacería un nuevo tiempo, empezarían una nueva vida.
¡Qué comienzo! En una sola noche pasaron de la esclavitud a la libertad; de la pobreza a irse con todo el botín; de ser un pueblo sojuzgado que vivía en un país extraño a caminar rumbo hacia su propio territorio.
Todavía eran esclavos, pero por la obra del Señor, ese sería un mes diferente a todos los demás. Él cambiaba el calendario y establecía Su tiempo.
»Celebra la Pascua en honor al Señor tu Dios cada año, a comienzos de la primavera, en el mes de abib, porque ese fue el mes en que el Señor tu Dios te sacó de la tierra de Egipto durante la noche.
Deuteronomio 16:1 (NTV)
(Énfasis del autor)
Dios les había dado instrucciones muy precisas de cómo prepararse para poder salir de Egipto sanos y salvos. Obedecer a Dios, en este caso, no solo les permitió salvar a sus hijos mayores de la mortandad que cayó sobre el pueblo enemigo, sino que se convirtió en una ocasión para celebrar por adelantado.
Nuestro año calendario comienza en el mes de enero, pero podríamos decir, en un sentido espiritual, que el año del cristiano comienza con la Pascua de resurrección. Nosotros somos ese pueblo esclavo que en un instante fuimos librados del reino de la oscuridad y trasladados al reino de su amado Hijo.
Pascua puede ser la oportunidad para comenzar un año nuevo. Sí, aunque sea en abril. El Cristo que cambió tu vida también puede cambiar tu calendario. Podés empezar a hacer nuevos planes en este mes aunque te sientas todavía esclavo en algunas áreas porque… El Señor habló en Egipto con Moisés y Aarón, y les dijo: “Este mes será para ustedes el principal, el primer mes del año”.
Mónica Lemos
