Decisiones que transforman

Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, el reino de los cielos ha venido avanzando contra viento y marea, y los que se esfuerzan logran aferrarse a él.

Mateo 11:12 NVIC

Jesús hace esta afirmación al hablar de Juan el Bautista, quien estaba en la cárcel por desenmascarar al matrimonio de Herodes Antipa como incestuoso. En su ministerio fue claramente opositor del pecado. Este profeta avanzaba contra viento y marea al declarar un nuevo tiempo y el establecimiento del Reino de los cielos. Un hombre que fue fiel a Dios a pesar de la peor circunstancia.

Al conocer su ejemplo me pregunto… ¿Quiénes son los que arrebatan el Reino? ¿Cómo puedo hoy arrebatar, aferrarme, luchar por ser parte del Reino de los cielos?

Estas preguntas surgen al pensar lo difícil que muchas veces puede ser mantenerse firme en el Reino que Cristo estableció. Porque hay otros tipos de violencias y contradicciones que se vuelven contra el Reino de Dios queriendo arrebatar la salvación y la vida eterna, la vida plena… el vivir en la plenitud del Espíritu.

Pero cuando la iglesia, vos y yo, nos esforzamos y con vehemencia nos aferramos a Cristo, logramos insistir en su señorío y alcanzar victorias diarias. La lucha que vivimos cada día para ser imagen de Cristo requiere de una fe arriesgada y un corazón y mente empecinados en ser discípulos eficaces. ¿Cómo?… Algo ineludible es llevar nuestros pensamientos cautivos a la mente de Cristo.

«Destruimos especulaciones y todo razonamiento altivo que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevamos cautivo todo pensamiento a la obediencia de Cristo».

2° Corintios 10:5

Hoy puedo parafrasear esta palabra del apóstol de esta manera: “Al someter mis pensamientos a la mente de Cristo puedo aferrarme y permanecer en el Reino que Él estableció para mí”. Porque para aferrarme al Reino de Cristo tengo que vencer mi propio reino.

Hay decisiones que transforman nuestra vida y por ende la vida de otros. Decisiones de santidad, honestidad, lealtad, que no son fáciles de tomar y mucho menos de llevarlas adelante. Eso es “arrebatar el Reino”, “tomar la bendición”, “poseer la tierra”. 

La primera decisión es examinar y detectar cuáles son los pensamientos que se oponen al obrar de Dios. Examinar, detectar, destruir.

Ser decididos para permitir que el Espíritu Santo nos ayude a reconocer nuestros pecados diarios, comunes, “inofensivos”. Los pensamientos e ideas, los argumentos que justifican la falta de integridad y unión con Cristo.

No dudes de Dios…  Él puede transformar tu carácter manifestando a través tuyo paz, paciencia, bondad, dominio propio. Darte sabiduría para cada situación. Pero los cambios, la renovación comienza en la intimidad, en la reforma de nuestra manera de pensar. En la entrega detallada y la lucha para dejar atrás lo que te impide arrebatar el Reino. Al luchar con tu pasado, tus emociones, tus hábitos, al dejar lo que te da placer… pero no te edifica, vas a avanzar, entonces vas a ganar la batalla y arrebatar la manifestación del Reino de los cielos.

 

Ruth O. Herrera