El amor más grande que uno puede tener es dar su vida por sus amigos.
Juan 15:13 DHH
Seguramente hay alguien en tu vida que sería capaz de dar la vida por vos… Los padres, los hijos, los hermanos, los amigos del alma…. Alguien puede llegar a decirnos: “yo daría mi vida por vos”.
Pero un desconocido, quien apenas te registra podría darte… los buenos días, o alguna cosa de más valor.
¡Eso es lo que hace tan especial a Jesús! Él dio la vida de antemano, y lo hizo por gente que nos solo no lo ama, también por muchos miles que ni siquiera creen en Él. ¡Es una locura! Casi no puede entrar en mi cabeza semejante amor, mi mente no tiene la capacidad de entenderlo, mis emociones son incapaces de asimilarlo…
Creerle nos provoca amarlo, amarlo nos impulsa a seguirlo, seguirlo nos obliga a obedecerlo.
Ustedes son mis amigos, si hacen lo que yo les mando. Ya no los llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su amo. Los llamo mis amigos, porque les he dado a conocer todo lo que mi Padre me ha dicho. Ustedes no me escogieron a mí, sino que yo los he escogido a ustedes y les he encargado que vayan y den mucho fruto, y que ese fruto permanezca. Así el Padre les dará todo lo que le pidan en mi nombre. Esto, pues, es lo que les mando: Que se amen unos a otros.
Juan 15: 14-17 DHH (Énfasis del autor)
Amar a Cristo de verdad requiere acciones concretas, y amar solo a quien nos ama no es lo que nos enseña.
También han oído que se dijo: “Ama a tu prójimo y odia a tu enemigo.” Pero yo les digo: Amen a sus enemigos, y oren por quienes los persiguen. Así ustedes serán hijos de su Padre que está en el cielo; pues él hace que su sol salga sobre malos y buenos, y manda la lluvia sobre justos e injustos. Porque si ustedes aman solamente a quienes los aman, ¿qué premio recibirán?
Mateo 5: 43b-46 DHH (Énfasis del autor)
¿Y vos por quién darías la vida?
Hace tiempo escuché de una misionera de Estados Unidos que hace muchos años atrás, a pesar de que muchos no la apoyaron, se fue sola a Brasil, en medio de la selva del Amazonas, a evangelizar a una tribu. Estuvo allí muchos años e hizo una obra maravillosa. Cuando llegó el tiempo de volver a su tierra la recibieron como a una persona especial haciéndole homenajes, pero cuando le preguntaron: ¿cómo sintió su llamado a las misiones? ella dijo: ¿Llamado? ¿Qué llamado? Yo no recibí ningún llamado, solo abrí la Biblia, leí y obedecí.
Así de simple… y difícil es amar como Cristo nos amó y dio su vida por nosotros.
Ser discípulo requiere ser amigo, ser amigo de Jesús implica obediencia, obedecer es manifestar su amor a quienes menos amaríamos. El abrazo, la cosa concreta, el dar algo a los demás, el afecto, algo que pueda el otro visualizar, aun a los que nos son extraños, eso también es dar la vida por otro.
Quien puede capitalizar el amor incondicional de Jesús es capacitado por el Espíritu para amar más allá de sus fuerzas. ¿…Y ahora qué vas a hacer?
Ruth O. Herrera
