¡Gracias!

Estén siempre gozosos. Oren sin cesar. Den gracias a Dios en todo, porque ésta es su voluntad para ustedes en Cristo Jesús. No apaguen el Espíritu.

Tesalonisenses 5: 16-19 RVC
(Énfasis del autor)

Tu vida es un regalo de Dios, sean cuales sean tus circunstancias tenés que dar gracias cada día por el milagro de la vida. GRACIAS es la primera palabra que tendríamos que pronunciar cada mañana.

¡Qué bueno levantarse y en las primeras horas de la mañana decir “gracias”! Gracias, Señor, porque puedo respirar y también puedo sufrir… porque estoy vivo/a. La gratitud es fruto de la obediencia, de cumplir la voluntad del Padre, ¿lo pensaste así alguna vez?

Llená tu boca de la palabra “gracias”. Es un ejercicio, una actitud de vida, una perspectiva hacia la esperanza. Seguramente solo/a, o con tu familia, antes del almuerzo, a la noche, o mamá con los chicos, los esposos en el desayuno, puede haber, de alguna u otra manera una oración compartida. Seguramente en algún grupo en redes sociales compartiendo con amigos. Pero hoy te proponemos ir por más, y que juntos, en familia o con amigos/as, hagan una lista de las cosas por las que pueden y deben darle gracias a Dios.

Invertir tiempo para detectar cuáles son las bendiciones de Dios que cada mañana se renuevan sobre cada uno, como familia o en grupo. La Biblia nos pide que “hablemos de las obras de Dios a nuestro favor”, y empezar por casa es un gran comienzo, o uniéndose con otros que comparten el deseo de ser agradecidos. 

Esposos, padres, hijos, hermanos, primos, abuelos, amigos, hermanos en la fe… los que comparten el amor de Dios, sea cual sea la realidad o situación. Quienes reciben el favor de Papá juntos, y juntos deben darle la gloria, el honor y toda la gratitud. 

No descuides ni pierdas la oportunidad de dar ejemplo de gratitud, desde los más chicos hasta los ancianos compartir la virtud de dar gracias… porque es el principio de una vida con buenos valores. 

 

 

Ruth O. Herrera