Entre nosotros, unos son judíos y otros no lo son. Algunos son esclavos, y otros son personas libres. Pero todos fuimos bautizados por el mismo Espíritu Santo, para formar una sola iglesia y un solo cuerpo. A cada uno de nosotros Dios nos dio el mismo Espíritu Santo.
1° Corintios 12:13 (TLA)
Las Escrituras toman ejemplos cotidianos para hacer accesible el conocimiento espiritual. En este caso, se habla de la ropa. Pablo expresa que todos aquellos que estamos unidos a Cristo (sumergidos en su persona) hemos sido revestidos de Él. Sumergidos en Cristo por la obra del Espíritu Santo, quien nos ha colocado en un mismo cuerpo: la iglesia.
Esta acción de vestirnos, de cubrir nuestra desnudez, viene desde las páginas del Génesis. Después de desobedecer a Dios, Adán y Eva descubrieron que estaban desnudos y decidieron taparse con hojas de higuera. En cambio, el Todopoderoso, que conocía su situación, decidió confeccionarles túnicas de pieles y los vistió. A pesar de su pecado, los cubrió de dignidad.
Y conocieron que estaban desnudos; entonces cosieron hojas de higuera, y se hicieron delantales.
Y Jehová Dios hizo al hombre y a su mujer túnicas de pieles, y los vistió.
Génesis 3:7b; 21 (RVR60)
Para poder hacer esas túnicas, hubo animales que tuvieron que ser sacrificados. Ese era, de alguna manera, el anticipo del futuro sacrificio del Mesías para cubrir nuestros pecados. Isaías y otros profetas anunciaron ese sacrificio.
No es casual que Pablo mencione en Gálatas el tema de estar “revestidos de Cristo”, como dice la versión Reina Valera. En ese entonces, algunos querían enfatizar el cumplimiento de la ley como medio para la salvación. Para corregir ese error, el apóstol recurre a esta figura.
La clave está en transitar la vida cristiana conscientes de que estamos revestidos de Él, porque cuando decidimos obedecer para obtener favor divino o hacer obras piadosas desde el esfuerzo humano, entonces, actuamos como Adán y Eva, ocultamos nuestras carencias y miedos con “hojas de higuera” que se marchitan y se deshacen. Solo Dios provee vestidura perfecta y así nuestras acciones nacen de una vida transformada desde el interior por la obra de Cristo en la cruz.
¿Estás viviendo de esa manera? Cuando lo hacemos los dones del Espíritu son más exponenciales, se desarrolla la unidad como lo describe 1° Corintios 12:13.
Vivimos en la voluntad del Padre, “ser uno”
Unidad en el espíritu, en la tarea… en la iglesia.
Y todos los que fueron unidos a Cristo en el bautismo se han puesto a Cristo como si se pusieran ropa nueva.
Gálatas 3:27 (NTV)
Mónica Lemos
