Conversaciones

 

«La mujer dejó su cántaro junto al pozo y volvió corriendo a la aldea mientras les decía a todos: «¡Vengan a ver a un hombre que me dijo todo lo que he hecho en mi vida! ¿No será este el Mesías?». Así que la gente salió de la aldea para verlo.

Juan 4:28-30

En esta segunda semana, luego de habernos dedicado por siete días a orar, pondremos el foco de nuestra atención en una habilidad poco desarrollada, que para muchos de nosotros representa todo un desafío. Estamos hablando de uno de los cinco sentidos que Dios nos regaló y que posee un enorme potencial que solemos ignorar. Nos referimos a escuchar.

El proceso en el que nos hemos embarcado tiene como pilar fundamental la oración, un cimiento en el que vamos a basar todo lo que hagamos, ya que la tarea de alcanzar a cada corazón empieza y termina orando. Pero de su mano, podemos asegurar con la misma convicción que si nos pasamos la vida solamente hablando con Dios, las cosas no van a ocurrir. La búsqueda espiritual tiene que dar lugar a la acción, porque de lo contrario, la oración sin que misión perderá su propósito.

Las relaciones

¿Cuál es la gran estrategia alrededor de la cual se va a centrar toda nuestra acción? La respuesta es clara: las relaciones. Hoy más que nunca, la clave de la acción evangelizadora pasa por relaciones basadas en el amor. Y esas relaciones se construyen de una conversación a la vez. Así de simple y así de profundo al mismo tiempo. Millones a lo largo de la historia han llegado a los pies de Jesús a través de conversaciones, y Él mismo las usó de forma constante como en el caso del pasaje bíblico de hoy.

No era común, ni bien visto, que un hombre hablara con una mujer desconocida, tampoco que un judío hablara con un samaritano. Jesús saltó ambos cercos sin que eso le importara y trajo luz a una vida que estaba oscura. Al punto tal que esta mujer terminó siendo una de las evangelistas más eficaces en toda la Biblia. Todavía no se había bautizado, no había tomado una clase para nuevos creyentes y ni siquiera había ido a un solo culto, pero tenía una fe tan contagiosa que la estrenó desparramándola por toda su aldea.

El poder de una conversación

No fue lo grande del escenario ni el efecto de las luces. La música tampoco pudo hacer lo suyo. Lo que convirtió a esa samaritana en una nueva persona fue el efecto de una conversación amable. Y lo mismo le pasó a Nicodemo, a Zaqueo, a Cornelio y al etíope de Hechos 8, por nombrar solo a algunos. El impacto positivo de una buena charla es algo que nunca debemos subestimar.

El Evangelio sin duda encontrará mucha más cabida y recepción dentro del marco de una relación en la que ya no haga falta demostrar quiénes somos y si nuestras intenciones son honestas. ¿Cómo se llega a ese punto? Simplemente conversando. En principio no necesariamente de versículos bíblicos, ya habrá tiempo para eso. Primero le daremos lugar al Espíritu Santo para que, más allá del tema del que se hable, su gracia se haga presente para crear sed y abrir poco a poco el camino.

Generar oportunidades

Si somos sinceros, muchos hoy no saben cómo entablar una conversación. La tecnología, el ritmo de vida y muchos otros factores parecen no ayudar demasiado a la hora de cultivar vínculos. Hay líderes y pastores que pueden agarrar un micrófono y dirigirse a la concurrencia con total naturalidad, pero en el cara a cara sentados en una mesa de café con un desconocido, no saben muy bien cómo manejarse. De hecho, tristemente, en muchas familias es realmente muy poco lo que se habla entre sus integrantes.

Lo bueno es que en los días siguientes estaremos ayudándonos mutuamente a encontrar maneras y oportunidades no solo de generar charlas amenas, sino también de llegar a disfrutarlas y que sean productivas. Mientras nos amigamos con el bendito arte de escuchar, necesitamos ser conscientes de que será indispensable que haya alguien frente a nosotros con ganas de hablar.

Por eso, para bendecir a las cinco personas por las que estamos orando, tendremos que pararnos y salir de nuestro lugar de oración con una actitud expectante de que surjan conversaciones que faciliten una relación, que luego termine siendo la mejor pista para que el mensaje pueda aterrizar.

Acción:

Hoy buscaremos con expectativa generar conversaciones productivas donde la otra persona pueda sentirse valorada por Dios y por nosotros.

Oración:

Pedimos concretamente para que pueda entablarse una relación cercana con las personas de nuestra lista, comenzando hoy mismo.

Oramos para que Dios nos ayude a desarrollar la capacidad y habilidad de mantener buenas conversaciones.

 

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