El «qué dirán”

«Cuando los maestros de la ley religiosa, que eran fariseos, lo vieron comer con los cobradores de impuestos y otros pecadores, preguntaron a los discípulos: ¿Por qué come con semejante escoria?»

Marcos 2:16

En el día de ayer estuvimos meditando acerca del hecho que se produjo en la casa de Mateo cuando, feliz de haber sido llamado por Jesús a una nueva vida, organizó una comida en su honor invitando también a muchos amigos suyos que no gozaban de la mejor reputación entre el pueblo y mucho menos en la mirada de los religiosos.

¿Cuál habrá sido el objetivo de Mateo al juntar en una misma mesa dos culturas tan distintas? Muy probablemente haya sido la mejor manera que encontró para que su círculo cercano entendiera por qué acababa de darle un giro tan brusco y drástico a su vida. Seguramente había muchas preguntas para las que él mismo no tenía respuesta y tuvo la excelente idea de elegir la opción más directa: convocó a sus amigos a su casa y simplemente les presentó a Jesús.

La propuesta de esta semana va en total sintonía con lo que hizo Mateo. Queremos que, en el marco de una conversación tranquila en una mesa, nuestros amigos no solo puedan comer, sino que a la vez se les empiece a abrir el apetito espiritual para buscar a Dios y conocerlo.

La presión de otras voces

Claro que cuando esto sucede, es posible que haya otros efectos colaterales que, si bien son secundarios, podrían llegar a afectarnos si no tenemos la mirada puesta en lo realmente importante. Retomando la historia de ayer, hoy resaltamos el versículo en el que aparecen otras voces que, sin ser parte de lo que sucedía en la mesa dentro de la casa, adquirieron un rol protagónico por la presión que pretendieron ejercer.

Comentar acerca de lo que otros hacen sin conocer los detalles ni el contexto es algo totalmente propio del ser humano que no debería sorprendernos. En este sentido suele pasar que quienes más hablan son los que menos hacen, ya que al no estar enfocados en objetivos propios tienen más tiempo para dedicarse a observar y a analizar desde su platea el partido que los demás están jugando.

No buscamos la aprobación humana

Las frecuentes referencias que encontramos en el Nuevo Testamento acerca de tener un buen testimonio se refieren a que nuestra vida tiene que reflejar con ejemplo e integridad la fe que profesamos. No encontramos en la Biblia ningún elemento que nos haga perseguir la misión imposible e inútil de contar con la absoluta aprobación de todo el mundo.

Deseamos, oramos y trabajamos para que la Iglesia en la Argentina esté tan compenetrada y concientizada con alcanzar a cada corazón, que cuando un cristiano comparta una comida con alguien que todavía no lo es, esto sea visto como un acto digno de imitar y de ser apoyado en oración. Sin embargo, tenemos que recordar que siempre van a existir diferentes miradas, y aunque duela o cueste aceptarlo, podemos llegar a recibir críticas por hacer lo que es correcto.

En un momento de extrema presión, Pedro y Juan expresaron en Hechos 4:19 que no era justo obedecer a los hombres antes que a Dios, y ese debe ser nuestro norte a la hora de tomar decisiones. Al orar por cinco personas como lo estamos haciendo, debemos estar con la expectativa puesta en las respuestas divinas a través de las distintas oportunidades que se nos presentan, y no tanto en opiniones ajenas. 

Los frutos hablan por sí mismos

Al fin y al cabo, debemos obrar con la tranquilidad de que el veredicto de nuestras acciones pasará por el parámetro establecido por el mismo Jesús. En Mateo 7:16 dijo que lo que va a identificarnos serán nuestros frutos, esos que hablarán más poderosamente que el resto de las voces.

En estos cuarenta días estamos a bordo de una cruzada en la que clamamos, pensamos y actuamos no buscando otra cosa que eso: frutos. Frutos que tienen nombre, rostro y corazón. No nos condiciona el «qué dirán», nos impulsa lo que el mismo Dios nos ha pedido hacer con nuestros amigos

Acción:

Hoy vamos a tomar nuestra agenda y en oración vamos a mar-car las fechas posibles en las que concretamente podríamos jun-tarnos a comer con cada una de las personas que integran nuestra lista.

Oración:

Pedimos con fe por frutos concretos de salvación en los cinco corazones de los amigos de nuestra lista.

Oramos para no sentirnos presionados por opiniones ajenas y vivir agradando a Dios en lugar de a los demás.

 

 

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40 días de ayuno, oración y acción 2025