«Supónganse que ven a un hermano o una hermana que no tiene qué comer ni con qué vestirse y uno de ustedes le dice: ‘Adiós, que tengas un buen día; abrígate mucho y aliméntate bien, pero no le da ni alimento ni ropa. ¿Para qué le sirve?»!
Santiago 2:15-16
Lo nuestro no es el proselitismo. No estamos en busca, como algunos creen, de que la gente cambie de religión y vierta a la nuestra. Tampoco, como alguien podría acusarnos por ahí, queremos meter a la gente en nuestros templos para lavarles el cerebro y sacarles el dinero. Si compartimos el Evangelio y si estamos subidos al emprendimiento único que significa cumplir la Gran Comisión es porque amamos a Dios y, al amarlo a Él, como consecuencia natural amamos a las personas.
¿De qué sirve?
Nuestra función como hijos de Dios no pasa solo por pronunciar frases lindas, por más espirituales que estas suenen. Es verdad que muchas veces nuestras palabras pueden animar y edificar, pero el pasaje bíblico de hoy tiene la contundencia necesaria como para que entendamos sin rodeos la manera en la que nuestro Padre espera que nos movamos. Santiago se pregunta: «¿Para qué sirve?».
Dios amó y entregó a su hijo. Jesús nos amó y se dio a sí mismo. No hay forma de concebir un amor verdadero que no se traduzca en acción. El amor no es estático. El amor no solo piensa, desea, planea o siente; dicho en pocas y decisivas palabras: el amor hace.
Pasar de largo
Hoy somos desafiados por Santiago a no quedarnos en el terreno de los discursos y movernos hacia ese espacio donde las cosas suceden y las situaciones pueden modificarse y mejorar. Jesús contó una historia en Lucas 10:25-37, cuyo protagonista se hizo célebre con el correr de los siglos. Solo basta con pronunciar la palabra «samaritano» para que cualquier persona lo relacione con un acto de bondad, porque en ese relato, alguien de Samaria eligió dejar todos los prejuicios de lado y detenerse a atender una necesidad en lugar de pasar de largo
En estos días somos motivados a no pasar de largo en medio de las conversaciones que tenemos con esas personas que Dios pone en nuestro camino. Cuántas veces solo hemos llegado hasta la frontera de mostrar algo de empatía entendiendo al otro, comprendiendo su dificultad y aun expresando buenos deseos, pero no hubo más que eso. Algo así como una versión un poco más suave de la escena graficada por Santiago.
El amor es mucho más que sentir lástima o compadecerse, es ayudar de verdad. Y ese servicio concreto esa acción de bajarnos de nuestro burro, de vendar, de curar y de compartir lo que hemos recibido nos abrirá enormes puertas para compartir el Evangelio que será recibido con muchísima atención.
Alertas
Necesitamos estar mucho más atentos y despiertos en esas charlas de pasillo en el trabajo, o en esas sobremesas para descubrir en qué momento debemos detenernos y ofrecer nuestra ayuda sincera. ¿Cuál será la llave que nos abrirá el paso a corazones que hoy lucen cerrados a lo espiritual? Muy probablemente el servicio desinteresado que ofrezcamos y practiquemos.
¿Seremos capaces de meditar acerca de la clase de amor que tenemos? El Señor mismo es quien a través de su Palabra hoy nos lleva una vez más a salir del ámbito de las emociones, sentimientos y sensaciones para pasar a los hechos tangibles.
No seamos cristianos que solo tienen un mensaje verbal para comunicar; vivamos y encarnemos ese glorioso mensaje, dando, cuidando, sanando, alimentando, abrazando y acompañando. Que nos conozcan más por nuestros actos que por nuestras palabras.
Si en este momento tuvieras que pensar en alguna necesidad específica de cada una de las cinco personas por las que estás orando, ¿podrías identificarla? Si es así, déjate guiar por Dios para hacer algo al respecto. Si no estás seguro, en el próximo encuentro quizás tengas que frenar el ritmo de tus planes y bajarte del burro con vino y aceite, listo para hacerte cargo y ayudar.
Acción:
Pensando en conversaciones que ya tuvimos, hoy vamos a ofrecer ayuda concreta en algunas situaciones en las cuales podemos servir en la vida de nuestros cinco amigos.
Oración:
Pedimos por sensibilidad espiritual para ser personas que no solo dicen y sienten, sino que también actúan y bendicen con hechos.
Oramos arrepentidos por pasar tantas veces de largo y esperamos expectantes por oportunidades concretas de ayudar.
Argentina Oramos por Vos
