«Y yo con el mayor placer gastaré lo mío, y aun yo mismo me gastaré del todo por amor de vuestras almas, aunque amándoos más, sea amado menos.
2° Corintios 12:15 RVR60
La primera semana hicimos foco en la oración. La segunda, en la escucha activa. La tercera semana nos enfocamos en el comer, y hoy, que comenzamos la cuarta de nuestra campaña, el foco de nuestra mirada estará orientado hacia una acción concreta. Durante los próximos siete días nos vamos a concentrar en servir.
El servicio, en el más puro sentido de la palabra, es una de las facetas que representa más dignamente a un cristianismo sano. El volcar desinteresadamente de nuestro amor, tiempo, dedicación y hasta de nuestros recursos para depositarlo en otros, es un muy buen síntoma para un verdadero seguidor de Jesús. Este tipo de actitudes hoy van más en contra mano que nunca en medio de una sociedad voraz y egoísta, que no mueve un dedo sin algo a cambio o sin anteponer un interés de beneficio propio.
Un placer poco común
Las palabras de Pablo parecen sonar extremas, pero no dejan de ser el reflejo de lo que Jesús hizo por nosotros: entregar todo, incluso a sí mismo, por amor a otros. El versículo de hoy no lo muestra al apóstol haciendo sacrificios o cumpliendo con obligación un deber impuesto; esta traducción menciona la palabra «placer», otras hablan de hacer algo de buena gana y con mucho gusto. Evidentemente las palabras de Jesús son una realidad cuando uno se decide a experimentarlas: «Hay más dicha en dar que en recibir» (Hechos 20:35 NVI).
En las tres semanas anteriores estuvimos centrando nuestra mirada en orar por nuestros amigos, en escucharlos y en sentarnos a comer con ellos. Como ya habrás notado al hacerlo, efectuando buenas preguntas y oyendo atentamente sus historias, sus necesidades se hacen evidentes de manera casi inevitable.
Encontramos lo que buscamos
No hablamos necesariamente de apagar incendios, en el caso de que los hubiera, decidimos buscar intencionalmente oportunidades para servir. Y como pasa en todos los ámbitos, en este caso también: el que busca siempre encuentra. Solo se trata de que nuestros sentidos y nuestra expectativa esté apuntada hacia el lugar correcto.
Los cinco nombres en nuestra lista representan cinco historias actuales, con su presente, sus logros, sus miedos y sus desafíos. Qué bendición del cielo resulta para cualquier ser humano, cuando alguien no solo abre sus ojos y sus oídos para prestar atención, sino que además abre sus manos, su agenda de contactos, su calendario y por qué no, en algún caso hasta su billetera.
Deseamos fervientemente que Dios nos use para alcanzar corazones, y debemos tomar conciencia de que la forma más rápida y concreta de ganar la confianza de un corazón es servir a esas personas con sus necesidades. Las barreras se bajan voluntariamente cuando eso sucede.
No hace falta que alguien tenga dificultades económicas o de salud para ser servido. Todos enfrentamos luchas, todos sentimos preocupación y angustia por diferentes temas y razones. Seguramente también todos nosotros hemos vivido el regalo y la satisfacción de que alguien se interese de manera genuina por nosotros, y haya aportado soluciones concretas que nos llevaron a levantar nuestra mirada al trono celestial para agradecer esa respuesta.
Sin esperar nada a cambio
¿Y si alguien a su manera le está pidiendo a Dios por algo? ¿Y si en los planes divinos aparecemos nosotros como embajadores que acercaremos la respuesta? Seamos ágiles en satisfacer necesidades, y si no está en nuestras manos, pongamos a las personas en contacto con alguien que quizás sí pueda hacerlo. Si llegado el caso no podemos hacer mucho, al menos hagamos poco, pero hagamos algo.
En este día la Palabra de Dios a través de Pablo nos anima una vez más a ir en sentido totalmente contrario a lo que la cultura nos propone. Ser generosos, dar todo incluso hasta a nosotros mismos, sentir placer al hacerlo y, como si todo esto fuera poco, viene la parte más controvertida: sin esperar nada a cambio. Es más, deberíamos estar preparados y dispuestos a que la otra persona ni siquiera lo valore o lo agradezca.
Está ampliamente demostrado que el Evangelio entra por un camino mucho más allanado en un corazón que se ha sentido amado y servido. ¡Jesús dice la verdad! Hay mayor disfrute en ayudar a otros que en vivir enredados en nuestros propios problemas.
Acción:
Hoy vamos a tener todos nuestros sentidos atentos para detectar necesidades que nos ofrezcan una oportunidad de servicio concreto hacia nuestros amigos de la lista por los que estamos orando.
Oración:
Hoy pedimos que el Espíritu Santo genere en nosotros un corazón generoso para ver más allá de nuestra propia realidad.
Oramos para tener ojos más abiertos, manos más dispuestas y espíritus más perceptivos de los que viven los demás.
Argentina Oramos por Vos
