No sean egoístas; no traten de impresionar a nadie. Sean humildes, es decir, considerando a los demás como mejores que ustedes. No se ocupen sólo de sus propios intereses, sino también procuren interesarse en los demás.
Filipenses 2: 3-4 NTV
(Énfasis del autor)
Al proyectarnos a este nuevo año sabemos que viviremos momentos en que la iglesia avance, pero a la vez vendrán luchas y oposición, y es justo cuando debemos depender del Señor. Cada uno de nosotros esté controlado por el Espíritu Santo. Que vivamos en Unidad, identidad y fortaleza en el Señor, provocadas por el ser “controlados por el Espíritu del Señor”.
Buscá intensamente al Señor, cubrí a tus hermanos como nunca. En lo natural y en nuestra sociedad, hoy por hoy no se juega en lo individual, pero nosotros, la iglesia de Cristo, pensamos y vivimos en lo comunitario. Debemos estar unidos, primero al Señor y después junto a otros para tomar la tierra.
Necesitamos estar en un mismo espíritu, y una misma identidad y debemos ser fieles a esa identidad.
Hombres y mujeres de honor, que sean capaces de estar firmes en la peor dificultad, defendiéndose y buscando el bien del otro. Tenemos promesa de Dios. Necesitamos un profundo sentido de unidad, no permitas que con tu lengua, o con una actitud, el enemigo te use para dividir. Si tenés un problema lo tenés que solucionar con amor y sabiduría… y punto.
Juntos y de acuerdo tenemos que cuidar la comunidad porque es “nuestra”. Cuidarla con mucha delicadeza, dedicación y manifestando “el fruto del Espíritu” que nos asiste.
Por eso el Señor Jesús no oró “Padre mío, sino, Padre nuestro” y nos incluyó en el plan eterno.
Al terminar esta semana de devocionales, dale un tiempo al Señor de sellar esta palabra en tu vida, en oración y adoración.
Dios te bendice y respalda.
Ruth O. Herrera
