Impacto eterno

Por eso, mis queridos hermanos, manténganse firmes, y nunca dejen de trabajar más y más por el Señor Jesús. Y sepan que nada de lo que hacen para Dios es inútil.

 1ªCorintios 15:58 TLA
(Énfasis del autor)

Nuestro trabajo y servicio para el Señor nunca es en vano. Cada esfuerzo, cada sacrificio, cada momento dedicado a servir a Dios sirviendo a otros, son totalmente valiosos y tienen un propósito eterno.

Servir por amor a Dios nos bendice primero a nosotros. Nos enfoca en la misión que Jesús nos delegó y atrae y establece el Reino.

La fe en Cristo no es solo una creencia pasiva, sino una acción constante de amor, servicio y entrega. Implica que, la vida cristiana nos llama a confiar en Dios y también nos invita a ser activos en su obra.

Al desarrollar nuestro ministerio desarrollamos una madurez espiritual que no llega de la noche a la mañana, porque es un proceso que requiere constancia, paciencia y dedicación.

Uno de los mayores desafíos en la vida cristiana es el desaliento. Es muy posible que alguna vez nos preguntemos si lo que hacemos tiene sentido o si realmente estamos marcando la diferencia. La respuesta que nos da la Biblia es clara: todo lo que hacemos para Dios tiene valor y no es en vano.

Es importante recordar que nuestras acciones, por pequeñas que parezcan, tienen un impacto eterno. Una palabra de ánimo, una acción de servicio sencilla, una oración por alguien… todo cuenta en el Reino de Dios.

No estamos llamados a ser famosos, reconocidos, o a un ministerio multitudinario. Estamos llamados a servir al más pequeño, al solitario, al que se siente quebrado.

Entonces los que hacen la voluntad de Dios le preguntarán: “Señor, ¿cuándo vimos que tenías hambre y te dimos de comer? o ¿cuándo te vimos con sed y te dimos de beber? ¿Cuándo te vimos sin tener dónde quedarte y te invitamos a nuestra casa? o ¿cuándo te vimos sin ropa y te vestimos? ¿Y cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y te visitamos?” Entonces el rey les responderá: “Les digo la verdad: cada vez que ustedes hicieron algo por mis hermanos más humildes, también lo hicieron por mí”.

Mateo 25: 37-40 PDT
(Énfasis del autor)

Esta semana pensamos en tener agallas, no vivir como fracasados, ser sabios al darle valor al tiempo y en no dejar que nada nos domine o distraiga del plan de Dios. Hoy te propongo que medites en tu servicio a Dios sirviendo a otros. Quizás tengas años de hacerlo y hayas acumulado mucha experiencia, tal vez estás empezando a considerarlo. Sea cual sea tu realidad, considerá en oración cuál será tu prioridad en el servicio este año.

Identifica un área en la que puedas servir más al Señor y a tus hermanos. Establece un objetivo específico para aumentar tu servicio y trabajo para el Señor. Habla con un amigo para que interceda por vos y te ayude como mentor, que te apoye y te anime a estar enfocado, enfocada.

Que tu oración y la mía sea:

Señor, gracias por recordarme que mi trabajo y servicio en el Reino no es en vano. Ayudame a mantenerme firme y a desarrollar tu voluntad, por amor a vos y a mis hermanos. Amén.

 

Ruth O. Herrera