(…) pero ustedes tienen a su Padre en el cielo que sabe que necesitan todo esto. Así que, primero busquen el reino de Dios y su justicia, y Dios les dará todo lo que necesitan.
Mateo 6: 32b-33 PDT
Jesús no habló del Reino de Dios como algo lejano, reservado para después de la muerte. Lo presentó como una realidad presente, disponible para quienes deciden ordenar su vida bajo el gobierno de Dios en el contexto de vivir confiados y con fe. Jesús nos dice que busquemos porque sabe que vamos a encontrar.
Cuando Jesús dice “busquen primero”, está hablando de prioridades, no de actividades religiosas. Sabía que el ser humano tiende a vivir preocupado por lo material, por el futuro, por el reconocimiento. Por eso aclara que cuando el Reino ocupa el primer lugar, Dios se encarga de lo demás. No promete ausencia de problemas, pero sí dirección, cuidado y sentido.
“Busquen” … Hagan la tarea hasta vivir bajo la ley de la Gracia. Cambien de modelos, elijan, decidan, acepten. La persona que quiere vivir en el Reino entiende que no se acomoda ni se conforma. Hay cosas importantes, urgentes, necesarias… pero solo una cosa es central: que Dios reine.
El Reino no se agrega a la vida como un accesorio espiritual, sino que lo reorganiza todo. Buscar primero el Reino significa preguntarnos cada día qué lugar ocupa Dios en las decisiones.
Jesús no dice solo “busquen el Reino”, sino también “su justicia”. En la Biblia, la justicia no es solo cumplir reglas, sino vivir en una relación correcta con Dios y en consecuencia con los demás. La persona que quiere vivir en el Reino busca que su corazón esté alineado con el de Dios. No se conforma con aparentar fe, sino que permite que el Espíritu Santo transforme actitudes, palabras y motivaciones. Aprende a soltar el control, a depender, a orar antes de decidir, a consultar la Palabra antes de reaccionar. No significa pasividad, sino obediencia confiada.
El Reino no es perfección, es dirección. No es tener todo resuelto, es saber quién gobierna la vida. Es elegir que Dios tenga la última palabra, aun cuando eso implique cambiar planes, hábitos o maneras de pensar.
Quien vive en el Reino sabe que obedecer a Dios nunca es pérdida, aunque a veces no entienda todo el proceso.
Buscar, encontrar y vivir en el Reino es tener la vida alineada con Dios
Ruth O. Herrera
