Palabra que me transforma

El espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha. Las palabras que yo les he hablado son espíritu y son vida.

Juan 6:63 RVC
(Énfasis del autor)

A través de la Palabra, encontramos a Jesús diciendo: Mis palabras son espíritu y son vida”, y cuando enseñaba, todos se asombraban de las palabras que Él decía. Pero hubo momentos especiales en el ministerio de Jesús, donde Su Palabra mostró de qué manera y cuán eficaz era. Por ejemplo, al dar la orden a Lázaro de salir de la tumba. «Lázaro, sal fuera». En esta escena se desata el poder de la palabra de Jesús.

Otro momento que revela el poder de la palabra de Jesús es al calmar la tormenta ante el pánico de los discípulos. Fueron los que estaban más cerca suyo quienes quedaron absolutamente sorprendido por la autoridad de su palabra.

La Palabra de Jesús es viva y eficaz. Jesús tiene el poder de hablar y hacer que las cosas sucedan. Con su poderosa palabra creó y sostiene el universo. Su Palabra es poderosa para derribar fortalezas y edificar a los que creen en Él.

Cuando las palabras de vida que Jesús pronunció llegaron a nuestros oídos, un camino se abrió para nosotros. Pero cuando Su Palabra atravesó nuestro corazón, cuando fue eficaz y partió nuestro alma y espíritu, nacimos de nuevo. El Espíritu Santo hizo Su labor en nuestras vidas dándonos fe para creer, y al hacerlo, pasamos en un momento de muerte a vida. 

Este poder se sigue manifestando cada vez que el evangelio es predicado. La Palabra de Dios es eficaz, tanto que puede atravesar un cerebro embotado, llegar directamente al espíritu, dar nueva vida y transformar para siempre.

Hoy es un día para que compartas La Palabra, alguien necesita otra oportunidad y vos podés ser agente de cambio. 

Hoy te invito a orar juntos:

Señor, gracias porque tenemos la oportunidad de buscarte y al estudiar Tu Palabra conocerte más.

Revela tu amor, revela tu misericordia, revela tu persona a nuestras vidas, y también revela quiénes somos nosotros, cómo estamos. Queremos no solamente leer Tu Palabra sino disponernos a que Tu Palabra nos lea, nos discierna y nos muestre. Señor nos ponemos en tus manos y te rogamos que hagas Tú la obra en nosotros, en el nombre de Jesús, amén.

                                                                                                

Ruth O. Herrera