…“Yo no me fijo en las apariencias; yo me fijo en el corazón”…
1ª Samuel 16-7 TLA
Alguna vez escuchaste esto ¿es el amigo de mi amigo? Si, yo también lo escuche muchas veces.
Hoy vamos a conocer una de las historias de un amigo de nuestro gran amigo.
Este amigo era el mas chiquito de siete hermanos, sus hermanos estaban preparados para pelear y defender su ciudad, este amigo de nuestro amigo cuidaba ovejas.
¡Bien ahí! ¡Felicidades! sabes de quien te hablo, ese amigo se llama David.
El papá de David le dio una tarea muy importante, cuidar las ovejas. A David le gusto mucho su trabajo, él no pensó que era menos que la tarea de sus hermanos. Si bien David no pertenecía a un ejército, no usaba armas ni armaduras, era muy valiente a la hora de defender sus ovejas.
Realizaba sus tareas con mucha responsabilidad, las llevaba a los campos con un buen pasto, las buscaba un arroyo para que se hidraten, les enseñaba a estar juntas, les hablaba para que conozcan su vos y así cuando había peligro él las llamaba y todas obedecían.
Hacia su trabajo con mucha felicidad, y, mientras las ovejas comían el pasto y algunas dormían David hablaba con Dios, como si fuera su mejor amigo.
Le contaba sus secretos y le componía canciones con su arpa. Siempre estaba atento y dispuesto a obedecer.
Lo que David no sabia era que Dios le estaba preparando un lugar super especial.
Dios no mira a las personas como las miramos notros, Dios mira cómo somos, conoce los pensamientos y la forma en que respondemos.
Como David tomo su trabajo con tanta responsabilidad y alegría, Dios vio que David tenía humildad y obediencia.
Hoy te quiero decir que es muy importante que cada tarea que tengas en tu iglesia, en tu casa incluso en la escuela, la hagas con mucha responsabilidad. Ninguna tarea es más o menos importante, por ejemplo: tu tarea de aprender, es también importante, porque dentro de unos años tal ves seas vos el que este enseñando a otros del amor de Dios.
David no se imaginaba el lugar que iba a ocupar en la historia, y vos no te imaginar el lugar que tiene Dios en tu historia. Trabaja siempre con un corazón humilde y se obediente. Se siempre feliz, porque así es como Dios quiere que seamos, él nos da todo para ser felices, mírate al espejo y recorda que sos su obra preciosa, diseñada para grandes cosas.
