Servir con alegría

Cuando sirvan, háganlo de buena gana, como quien sirve al Señor y no a los hombres.

Efesios 6: 7 RVC
(Énfasis del autor)

 El servicio cristiano no debe ser una obligación pesada. Debe ser una expresión natural de amar a Dios y a las personas. Cuando amamos a otros, servir deja de ser un sacrificio y se convierte en un privilegio. Es el amor lo que produce alegría en el servicio porque cambia la perspectiva, no es por ego sino dedicación. Ya no vemos la tarea, vemos personas. Ya no pensamos solo en las responsabilidades, pensamos en los otros y la oportunidad de bendecir.

… y todo lo que hagan, háganlo con amor.

                                                                           1° Corintios 16:14

El mismo Jesús expresó esta verdad al lavar los pies de sus discípulos. El Maestro se inclinó para servir. Ese gesto mostró que en el Reino de Dios la grandeza se mide de otra manera. No está en ser servido, sino en servir con amor.

Dios mismo es amor. Y cuando su amor gobierna nuestras relaciones, algo de su carácter se vuelve visible en la comunidad. La iglesia se transforma, entonces, en un anticipo del Reino de Dios: un lugar donde las personas encuentran amistad, cuidado y esperanza.

Cuando nuestra motivación en la tarea es bendecir y mostrar amor, hasta lo complicado, difícil de realizar, lo que nos provoca cansancio… se disfruta, nos ayuda a dimensionar el amor que los demás reciben y nos dan.  

El amor profundo rompe la lógica del individualismo y nos invita a pensar en el bien del otro. Nuestras vidas están conectadas. Entendemos que el bienestar de la iglesia es también mi responsabilidad y no solo del otro, del líder, del responsable de un área.

Somos miembros los unos de los otros.

Romanos 12:5

Te invito a terminar este devocional orando: Señor, enseñame a amar profundamente. Ayudar y a cuidar mis relaciones, a servir con alegría. Que nuestra comunidad refleje tu amor y sea un lugar donde las personas encuentren amistad, unidad y esperanza. Ayudame a Servir a los demás con alegría.

 

Ruth O. Herrera