Habitantes de toda la tierra,
griten con todas sus fuerzas: ¡Viva Dios!
Salmo 100 (TLA)
¿Qué hacés cuando estás muy contento?
Cuando alguien te da una noticia que te llena el corazón de alegría.
Por ejemplo, cuando tenés muchas ganas de ir a visitar a un amigo o a un primo y de repente mamá te dice:
“Hoy vamos a su casa”.
O cuando hace tiempo estás esperando esas galletitas que tanto te gustan y aparece tu abuela del kiosco con el paquete en la mano.
Seguramente, casi sin darte cuenta, pegás un salto, aplaudís de felicidad o se te dibuja una sonrisa enorme en la cara. Y muchas veces también sale un grito de alegría.
Eso nos pasa a todos.
Y cuando gana tu equipo de fútbol, ¿qué hacés?
Seguro gritás, cantás o festejás con alguna canción.
Cuando estamos felices o agradecidos, todo nuestro cuerpo lo demuestra. Nuestra voz, nuestra cara y hasta nuestras manos expresan lo que sentimos.
¿Y sabés qué es alabar?
Alabar nace de reconocer quién es Jesús. Es usar nuestra voz, nuestro cuerpo y nuestro corazón para darle gracias y decir todo lo bueno que Él es.
Jesús es bueno y su amor nunca se termina. Él nos creó, nos cuida y siempre está con nosotros. Aunque haya días difíciles o las cosas no salgan como esperamos, Jesús sigue siendo fiel.
Alabar también es agradecer, obedecer y hablar bien de Jesús. Todo lo que hacemos puede ser alabanza cuando lo hacemos para Él.
Ahora te quiero proponer algo: que puedas pensar que Quien es Jesús para vos y que puedas decirle: “Gracias Jesús por ser…”
También podés pensar:
¿Qué cosas te hacen dar gracias a Jesús hoy?
Hoy cada uno eligió una palabra para decirle algo lindo a Jesús.
Con esas palabras pudimos recordar quién es Él y todo lo bueno que hace por nosotros. Jesús es amoroso, fiel, poderoso, bueno y siempre cuida de sus hijos.
