«Porque tanto nos ama Dios, que dio a su Hijo único, para que todo el que cree en Él sea de su familia.»
Juan 3:16
Si hoy te preguntara cuál es la historia de amor más linda que conoces, seguramente pensarías películas, cuentos o alguna historia de alguien cercano.
Pero hoy queremos contarles una historia de amor que es mucho más grande que cualquiera de esas.
Es la historia de Dios y de cada uno de nosotros.
Muchas personas creen que para ser amigo de Jesús sólo hay que cumplir reglas o pertenecer a una religión. Pero la Biblia nos muestra algo muy diferente: Todo empieza en Dios que nos ama profundamente. Y ese amor no quedó solo en palabras.
¿Cuántas veces escuchamos a alguien decir «te quiero»? Es lindo escucharlo, pero lo que realmente nos convence es cuando ese amor se demuestra con acciones.
Eso fue exactamente lo que hizo Dios.
Él sabía que nosotros no podíamos acercarnos a Él por nuestros propios medios. Por eso envió a Jesús.
Jesús vino a vivir entre las personas. Enseñó, sanó enfermos, abrazó a los que nadie quería y mostró cómo es realmente Dios. Pero sabía que iba a llegar un momento muy difícil.
La noche antes de morir fue a orar. Sabía todo lo que iba a pasar y, aunque sentía tristeza y angustia, decidió obedecer al Padre. ¿Por qué? Porque nos ama.
Jesús no dio su vida porque lo obligaron. Él eligió hacerlo para abrir el camino que nos acerca nuevamente a Dios.
Y la historia no terminó en la cruz. ¡Jesús resucitó!
Eso significa que el amor de Dios está vivo hoy. Él sigue buscando personas para que conozcan ese amor y vivan cerca de Él.
Juan 3:16 es como una carta de amor escrita por Dios para cada uno de nosotros. Es como si nos dijera: «Te amo tanto… que di a mi Hijo por vos.»
Y esa sigue siendo la historia de amor más grande de todas.
Oración:
«Jesús, gracias porque nos amaste primero. Gracias por mostrarnos cuánto nos ama Dios. Amén.»
