Pues Dios dice: «En el momento preciso, te oí. En el día de salvación te ayudé». Efectivamente, el «momento preciso» es ahora. Hoy es el día de salvación.

2° Corintios 6:2 NTV

(Énfasis del autor)

Muchas veces hay desaliento y desilusión en nuestras vidas y debemos cuestionarnos por el tiempo ¿En qué sentido? Te lo digo de manera práctica: ¿Cuánto tiempo más vas a llevar la carga que tenés? ¿Cuánto tiempo más vas a llevar esa desilusión? ¿Cuánto tiempo más vas a llevar ese desaliento? ¿Cuánto más?

Cuando el pueblo de Israel estaba en un momento difícil, volviendo de situaciones muy malas el Señor les dice:

 

Fortalezcan las manos débiles, afirmen las rodillas temblorosas; digan a los de corazón temeroso: «Sean fuertes, no tengan miedo. Su Dios vendrá, vendrá con venganza; con retribución divina    vendrá a salvarlos». Y volverán los rescatados por el Señor, y entrarán en Sión con cantos de alegría, coronados de una alegría eterna. Los alcanzarán la alegría y el regocijo, y se alejarán la tristeza y el gemido.

Isaías 35: 3,4 y 10 NVI

(Énfasis del autor)

 

Hoy podés decidir cortar con toda esa carga que llevas desde hace tiempo y proponerte no solo empezar otra vez, sino seguir en una búsqueda sin protocolos, sin formulas, pero buscando una nueva intimidad. No es solo lo que deseo para vos, sé que tu futuro es muy bueno porque tu vida está conectada a Aquel que tiene poder sobre todos los tiempos, que es Principio y es Fin.

No sé en qué momento del camino estás. Sos la obra inacabada de un Dios creador y hay mucho para vos, pero en tiempo real la decisión es tuya, la cuarta dimensión es tuya, el tiempo en que vas a vivir, en que vas a profundizar tu vida en Jesús, el tiempo en que vas a descubrir aspectos de Dios que todavía no conocés.

Pastor Hugo Herrera

 

Hay heridas y cargas que llevamos en nuestro interior por largo tiempo, muchas permanecen por años, parece que, por alguna razón, no encontramos el modo de deshacernos de ellas. Tal vez porque duele sacarlas a la luz, tal vez porque, a veces, ya forman parte de nuestra historia y seguimos llevándolas sin darnos cuenta…

A menudo nuestro ser interior es como esa habitación llena de cosas, que no utilizamos, pero que no nos decidimos a sacar de nuestro hogar.

Si alguna vez te mudaste o sencillamente decidiste pintar un espacio de tu casa, tuviste que embalar cosas en cajas y guardarlas durante el tiempo que duró el proceso. Ahí recién te diste cuenta de cuántas cosas tenías, algunas, ni siquiera las recordabas, pero estaban allí, ocupando el espacio, mudos testigos habituales de tus rutinas cotidianas.

 

Poner orden en nuestro interior es parecido, implica esfuerzo, paciencia, persistencia y sobre todo ganas de que las cosas cambien, por eso, como con la pintura, solemos dejarlo siempre para más adelante. Sin embargo, Dios nos dice que Efectivamente, el «momento preciso» es ahora. Hoy es el día de salvación.

La salvación comenzó en nosotros cuando depositamos por primera vez nuestra fe en Cristo, pero continúa, es un proceso continuo. Para el Señor siempre es el momento preciso, el tiempo oportuno para que puedas definir sacarte de encima, o de adentro, todo aquello que llevas a cuestas y te estorba.

Como decía aquella antigua canción cristiana: “Si Él toda la carga llevó sobre sus hombros, yo sé mi hermano que Él te sostendrá”

 

Para terminar esta semana te proponemos que leas esta oración que nació del corazón de una mujer que busca renovar sus fuerzas, esperanza para recibir visión y convicción del Espíritu Santo unida a la iglesia.

“Papá ayudanos a ser hijos/as que montan guardia espiritual 24/7, a los que no le importan las distancias, ni el tiempo… Es el fluir de tu Espíritu, es tu misericordia y tú amor los que nos unen y mueven cada fibra de nuestro ser para correr a tu presencia, para correr a tu consuelo, a tu cuidado Papá. Porque sabemos que vos estás en control de absolutamente TODO. No necesitamos entender más. Nos basta tu gracia, nos basta tu misericordia, tu amor y tu abrazo en este y en todo tiempo. En vos dejamos nuestras ansiedades, el dolor, las angustias y todo lo que nuestras emociones y nuestra humanidad nos puedan llegar a hacer sentir. Y te pedimos una vez más, más de vos y menos de nosotros… Te amamos Señor y en vos confiamos. Amén”

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