Después que hubo terminado todas sus palabras al pueblo que le oía, entró en Capernaúm. Y el siervo de un centurión, a quien éste quería mucho, estaba enfermo y a punto de morir. Cuando el centurión oyó hablar de Jesús, le envió unos ancianos de los judíos, rogándole que viniese y sanase a su siervo. Y ellos vinieron a Jesús y le rogaron con solicitud, diciéndole: Es digno de que le concedas esto; porque ama a nuestra nación, y nos edificó una sinagoga. Y Jesús fue con ellos. Pero cuando ya no estaban lejos de la casa, el centurión envió a él unos amigos, diciéndole: Señor, no te molestes, pues no soy digno de que entres bajo mi techo;
Lucas 7: 1- 6 RVR 1960
(Énfasis del autor)
Es preferible pararnos delante de Jesús como estamos, como somos, y sólo dejar que Él pronuncie la palabra y que Su voluntad sea perfecta y manifiesta en nosotros. Que haya vida alrededor nuestro y vida eterna, salud y milagros que nazcan del corazón de Dios, no solo lo que nosotros queremos o deseamos… que suceda alrededor de nosotros la voluntad de Dios, que suceda a nuestro alrededor la manifestación del Espíritu Santo que hace que muchos se enamoren de Él.
Pastor Cristian Centeno
El centurión vió a su siervo enfermo, recurrió a los ancianos y los envió a pedirle ayuda a Jesús, los ancianos fueron con gusto para ayudar al centurión y le hablaron muy bien de él. Jesús no dudo en ir a la casa del centurión, pero éste volvió a pedir más favores y envió a unos amigos para evitar que Jesús llegue hasta su casa por sentirse indigno y aún así Jesús respondió a su pedido, lo ayudó y su siervo fue sanado.
En el año 2000 se filmó una hermosa película llamada “Cadena de favores”, el argumento es especialmente inspirador y se puede resumir en la propuesta anual de tareas que un profesor de ciencias sociales hace a sus alumnos. Es cuando uno de ellos inicia un plan que cambió la vida de muchos otros, hacer algo significativo por alguien que lo necesita, con la premisa de que después ayude también a otra persona.
Los personajes principales son 4, un niño, su madre alcohólica, su profesor y un vagabundo a punto de terminar con su vida. La película muestra a las claras que “TODOS” podemos bendecir, ayudar e irrumpir en la tristeza, la soledad, el hambre, la falta de deseos de vivir, el miedo y todo tipo de circunstancia que alguien cerca nuestro experimente.
No es imposible provocar cambios en la vida de los demás, y a la vez, no está mal pedir ayuda cuando nos sentimos cansados, agobiados o solos. Ser capaz de mostrar nuestra necesidad también es parte de la cadena de favores que Jesús inició.
Aun cuando no estemos en nuestro mejor momento el “evangelio vivo” tiene muchas facetas para poder experimentar. Así como Jesús supo respetar sus tiempos de cansancio y tristeza, pero cada vez que se alejo fue para volver.
Lo que quisiera destacar hoy del centurión es que, aunque era un hombre con cierto poder, no dejó de pedir ayuda, y lo más destacable es que la pidió para ayudar a otro.
Para poder ayudar tenemos que saber pedir ayuda, y cada circunstancia que vivimos nos capacita para poder asistir a alguien más.
Siempre, y hoy más, todos necesitamos a otros y los otros necesitan de nosotros…
Esto replica y pone en relieve la imagen de Cristo en nosotros, reproduce su carácter y manifiesta su segundo más importante mandamiento.
Te propongo que en la semana que comienza te resuelvas a decir, al menos una vez por día: YO TE AYUDO…
Entonces los que hacen la voluntad de Dios le preguntarán: “Señor, ¿cuándo vimos que tenías hambre y te dimos de comer? o ¿cuándo te vimos con sed y te dimos de beber? ¿Cuándo te vimos sin tener dónde quedarte y te invitamos a nuestra casa? o ¿cuándo te vimos sin ropa y te vestimos? ¿Y cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y te visitamos?” Entonces el rey les responderá: “Les digo la verdad: cada vez que ustedes hicieron algo por mis hermanos más humildes, también lo hicieron por mí”.
Mateo 25: 37-40 PDT
(Énfasis del autor)
*(De paso aprovecho para recomendarte que la veas o la vuelvas a ver…) Cadena de Favores
Ruth O. Herrera
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