Mantengámonos firmes, sin dudar, en la esperanza de la fe que profesamos, porque Dios cumplirá la promesa que nos ha hecho.
Hebreos 10:23 DHH
Comenzamos esta semana afirmando en nuestros corazones la verdad espiritual de que el favor de Dios está sobre nuestras vidas, sin importar las circunstancias que estemos atravesando. Un ejemplo gráfico lo encontramos en la vida de José, quien más allá de todas las adversidades que le tocó vivir pudo experimentar la realidad de que donde iba «El Señor estaba con él»
Nuestra decisión de permanecer enfocados en Cristo nos permite descubrir que Su propósito prevalecerá aun contra toda realidad desfavorable. El referente que tomamos en cuenta es David de quien el libro de Hechos dice que después de servir a su propia generación conforme al propósito de Dios, murió.
Hay un calendario divino establecido desde la eternidad para que el propósito de Papá se cumpla en nuestras vidas. Sus planes nunca serán frustrados.
Para no perder el enfoque es fundamental tener la actitud adecuada hacia nuestro futuro. No se trata de pensar negativamente ni de empeñarnos en mantener un optimismo humano a toda prueba. La conocida frase «mira el vaso medio lleno» es una fórmula humanista.
La perspectiva del Reino nos lleva a reconocer cuál es nuestra verdadera situación y es entonces cuando podemos descubrir que, aunque nuestro vaso esté vacío Papá es capaz de llenarlo. Así como Nehemías reconstruyó la ciudad y el pueblo pudo volver a celebrar, nosotros también levantaremos lo que ha sido derrumbado y podremos recuperar la alegría en el nombre de Jesús.
Seguramente conozcas a alguien que pudo experimentar en carne propia la transformación de la debilidad en fortaleza, que siguió creyendo a pesar de…
En nuestra misma congregación hay muchos que se levantaron de entre las cenizas y nos inspiraron a levantar la mirada hacia el cielo.
Tal es el caso de Anita, quien vivió una situación de salud realmente límite, pero no hubo una sola persona que al visitarla, aún cuando su cuerpo estaba inmóvil y sólo respondía con su mirada, que al salir de su habitación no haya sido conmovida por la fortaleza absoluta de quien cree y tiene fe por reconocer “quién es Dios” antes que solo ver la realidad.
Ella fue fuerte en su absoluta debilidad, se mantuvo firme, no dudo y siguió sostenida por la fe que permite lo invisible.
Su enfermedad fué la salud de muchos, su debilidad la fortaleza de otros, su fe cambio la mirada incrédula o fría de muchos otros…
Las fuerzas de Dios son sobrenaturales, y las necesitamos sobre todo en tiempos de desgaste físico y espiritual precisamente porque somos débiles y flaqueamos.
Si estás desalentada/o, el Señor es el único que realmente puede animarte, infundirte poder e incluso multiplicar tus fuerzas cuando sentís que ya se han agotado.
Sigamos confiando en que Dios nos salvará. No lo dudemos ni un instante, porque él cumplirá lo que prometió.
Hebreos 10: 23 TLA
(énfasis del autor)
La promesa es para aquellos que hemos depositado nuestra confianza en Él.
Podemos estar seguros de que el Señor cumplirá Sus planes en nuestras vidas. Nuestra tarea consiste en mantenernos firmes en la esperanza de esa fe que nos ha dado.
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