No quiero decir que ya lo haya conseguido todo, ni que ya sea perfecto; pero sigo adelante con la esperanza de alcanzarlo, puesto que Cristo Jesús me alcanzó primero. Hermanos, no digo que yo mismo ya lo haya alcanzado; lo que sí hago es olvidarme de lo que queda atrás y esforzarme por alcanzar lo que está delante, para llegar a la meta y ganar el premio celestial que Dios nos llama a recibir por medio de Cristo Jesús.

Filipenses 3:12-14 NVI

Meta, victoria, triunfo, logro; palabras que encierran un profundo sentido de satisfacción; pero también de desafío y compromiso. 

“La cima es la mitad del camino”. 

                                                              Ed Viesturs

El autor de la cita anterior es un veterano escalador de clase mundial y autor de éxito. Es el único americano que ha escalado los 14 picos de 8.000 metros en el mundo, y solo el sexto hombre en hacerlo sin oxígeno suplementario. Es uno de los principales montañistas de grandes alturas del mundo

‘Dar un paso. Detenerse. Inhalar, exhalar… 15 veces. Dar otro paso. Detenerse’. Esta es la descripción que hizo Ed Viesturs  al diario The Washington Post  de la manera en que tuvo que ascender a la cima del Everest sin la ayuda de oxígeno embotellado.
Para alcanzar semejante récord debe haber sufrido muchas frustraciones, incansables prácticas y riesgos incontables. El hecho de que haya llegado a las cimas sin equipo de oxígeno muestra una tremenda determinación a no ceder ante los riesgos. En una clara demostración de perseverancia.

Vos y yo también seguramente, aún sin destacarnos mundialmente por nuestros logros, hemos peleado… y estamos intentando,  día a día alimentando algún sueño que todavía no se cumplió. Planes, deseos, desafíos que asumimos y no queremos dejar atrás.

Confieso que algunos de mis planes no llegaron a concretarse… aún. Y a otros ya los abandoné por cantidad de motivos diferentes, pero sea como sea nadie puede levantarse animadamente cada mañana sin tener algo por lo que seguir, a otros por quienes luchar, cuidar y amar. Muchas veces quienes están o quienes se han ido nos impulsan y dan sentido y dirección

La vida cristiana es justamente esto, seguir intentando y luchar diariamente, batallar para desatar bendición y establecer el Reino, y a la vez vencer nuestras debilidades.

Caer y volver a levantarse.

Como si cada día fuera una nueva cima por alcanzar. Para llegar a la meta no se necesita ser el primero, no es cuestión de puestos sino de perseverar, de mantenerse en carrera y volver a empezar cuantas veces sea necesario.

Y si caemos o nos debilitamos, la gracia de Dios nos vuelve a encaminar.

Vivimos un tiempo en el que, de una u otra manera, revalorizamos la lucha y el esfuerzo de no darnos por vencidos. Batallamos por seguir sanos, mantener una economía que no se debilite, cuidar hasta excesivamente a los que amamos… y cada noche es una victoria.

Pablo no permitió que su pasado lo distrajera. Ni siquiera lo complicado de su ministerio o los desafíos que constantemente se le presentaban lo desviaron de su verdadera visión  porque su única meta era Cristo mismo y no sus obras.

El ministerio que le había encomendado el Padre era el resultado de haber enfocado su mirada en el Redentor.

Sus ojos estaban puestos en el “autor y consumador de la fe”. Se proyectó en Cristo y siguió hasta alcanzar su meta.

No te detengas por las circunstancias de la pandemia, no pierdas la visión, el camino, lo que Dios puso en tus manos como misión. Buscá dentro de tí los sueños que Dios sembró  y si no podés cumplirlos ahora encaminate hacia ellos en oración. 

Que esta palabra hoy te inspire y anime a continuar con aquellas metas o planes que estás a punto de abandonar o descubras la forma de retomar la tarea que abandonaste en el servicio al Señor.

Poniendo tus ojos fijos en Jesús y que solo Él sea la cima que no dejes de alcanzar.

Ruth O. Herrera

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