Te haré entender, y te enseñaré el camino en que debes andar; sobre ti fijaré mis ojos.
Salmo 32:8 RVR60
Dios sabe que necesitamos herramientas para poder vivir esta nueva vida que Él nos da, por eso Su intención es que nosotros seamos enseñados y que también aprendamos a vivir de acuerdo a Sus enseñanzas.
Nuevamente el ejemplo es David, quien, en un momento crítico de su vida, cuando había vivido una situación difícil habla con Dios y comienza a elogiar la rectitud que hay en aquellos que no han andado en camino de pecadores. El salmista en este contexto describe el afecto, la guía de parte de Dios, a pesar de los errores que él había cometido. Reconoce que el Altísimo había fijado en él sus ojos y continuaría su obra porque lo amaba. Hay dos frases que resaltan en el salmo 32:8 …Te haré entender, Te enseñaré
Enseñar algo si el alumno no entiende, no tiene mucho resultado, es como aprender una fórmula de memoria, nos sirve solamente para dar un examen, pero no siempre entendemos el proceso de todo lo que se resume en esa fórmula. De la misma manera Dios estaba declarando que iba a darle entendimiento y que también se iba a ocupar de enseñarle a andar en este camino.
Pastor Milton Cariaga
Enseñar no es fácil. Alguna vez escuché decir a alguien a quien admiro mucho que si un alumno no entiende, el problema puede estar en el alumno, pero si ninguno de los alumnos entienden, el maestro o profesor tiene que revisar su método de enseñanza. Esto es así humanamente, pero en lo que respecta a lo espiritual tenemos un Maestro que desea con todas sus fuerzas que lo entendamos, para eso se dio a conocer de diferentes maneras. Las Escrituras muestran de manera muy gráfica cómo Dios se relacionó con sus criaturas, amando, enseñando, guiando a todos aquellos que querían recibir sus enseñanzas y estrechar lazos de amor con Él.
Ahora, hay un texto que no podemos pasar por alto, porque completa lo que Papá le dice al salmista
No seas como el mulo o el caballo, que no pueden entender y hay que detener su brío con el freno y con la rienda, pues de otra manera no se acercan a ti.
Salmo 32:9 DHH
¿Por qué aparece esta recomendación a continuación de un texto tan conocido y tierno, como el versículo 8? Porque sin duda alguna, hay una parte imprescindible que nosotros tenemos que hacer, todo aquel que es enseñado debe tener la voluntad de aprender… disposición de formarse.
Papi está dispuesto a enseñarnos, a guiarnos, a no perdernos de vista ni dejarnos solos en el camino, pero conoce nuestra disposición natural. A veces, insistimos en querer hacer las cosas a nuestra manera, no logramos entender y aceptar que Su forma es la mejor para nosotros y entonces las circunstancias se encargan de sujetar nuestros «bríos» con freno y rienda. En lenguaje coloquial diríamos «Cuando las papas queman, nos acercamos a Dios corriendo».
David aprendió muchas lecciones a fuerza de equivocaciones, sí… lo hizo muchas veces y vivió las consecuencias de sus errores. Por eso podía escribir este texto, por experiencia. Por eso su valiosa recomendación sigue hoy tan vigente como entonces.
Aprender requiere tiempo de asimilar e interiorizar el conocimiento, como incorporado a nuestro interior. Como cuando aprendiste a leer y lo hacías deletreando letra por letra, pero ahora mismo está leyendo de corrido porque a primera vista identificas las palabras sin necesidad de deletrearlas. Así podés “entender” La Palabra acercándote cada día a través del Espíritu Santo quien la revela y sella en tu interior. Papá te hará entender, te enseñará, no te perderá de vista. Contá con eso. Tu parte es ser dócil y acercarte a Él antes de que las circunstancias te obliguen. Nuestro Dios siempre quiere darnos lo mejor, no hace falta llegar a situaciones extremas para acercarnos a Él.

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