«Oigan esto: Un sembrador salió a sembrar…
Otra parte de la semilla cayó entre espinos, y los espinos crecieron y la ahogaron, de modo que la semilla no dio grano
Otros son como la semilla sembrada entre espinos: oyen el mensaje, pero los negocios de la vida presente les preocupan demasiado, el amor por las riquezas los engaña, y quisieran poseer todas las cosas. Todo esto entra en ellos, y ahoga el mensaje y no lo deja dar fruto.
Marcos 4: 3, 7; 18-19 DHH
Con este tipo de tierra me siento muy identificado, porque muchas veces es así, veo una publicidad de algo y quiero eso y pienso cómo hacer para conseguirlo, saco cuentas para ver si me puedo ir de vacaciones a determinado lugar, si puedo tal vez cambiar el televisor, o darme el gusto de comprarme algunas cosas, aunque los precios están altísimos. Y vivimos así… Está muy bien administrar, no estoy diciendo lo contrario, está perfecto, pero la historia se refiere a cuando nuestro foco pasa por esa situación, por obtener lo que nosotros queremos y sacamos del centro a Dios. Es cuando empezamos a hacer foco en una carrera, en mejorar nuestra posición económica, cambiar el auto y eso nos empieza a generar ansiedad, preocupaciones, de manera que cuando Dios nos quiere hablar, cuando quiere plantar estas semillas para que podamos crecer nuestra cabeza está en otra cosa y nos envuelve y nos lleva y ahí vamos con la masa.
Pastor Gabriel Nonini
Es común que en tierras semi desérticas crezcan con facilidad plantas silvestres que tienen hojas espinosas y tallos duros. No necesitan mucha humedad y son resistentes a climas extremos como los cardos o zarzas.
Pasé por el campo del perezoso y por el viñedo del hombre falto de seso: y lo que vi fue un terreno lleno de espinos, con su cerca de piedras derrumbada.
Proverbios 24:31 DHH
Los espinos crecen solos. Nadie los siembra, las condiciones naturales de la tierra desértica hacen que surjan con fuerza. Si alguien quiere cultivar la tierra, antes de sembrar, primero tiene que quitarlos, así como hacemos con los yuyos y otras plantas silvestres.
En el tiempo de Jesús, algunos campesinos perezosos cortaban al ras esas matas silvestres, a veces las quemaban, con lo cual aparentemente el terreno quedaba limpio, pero como no arrancaban las raíces, éstas quedaban ocultas bajo la superficie y al tiempo volvían a brotar con fuerza, ahogando los cultivos buenos.
La vida se ha vuelto muy complicada, atestada de obligaciones, de necesidades artificiales y de miedos e incertidumbres que antes no habíamos experimentado. En un país como el nuestro, a veces no estamos preocupados por acumular más riqueza sino por no perder lo que tenemos. Tal vez trabajemos cada vez más para poder mantener dignamente a quienes amamos. Vivimos realidades muy diferentes que a veces nos desenfocan y ahogan lo que el Espíritu quiere sembrar en nosotros.
¿Qué profundidad tienen mis raíces? ¿Están en Cristo? Es una pregunta que necesito hacerme a menudo. Confieso que no siempre limpio mis malos pensamientos lo suficiente para que no ahoguen la Buena Palabra.
¿Y vos, identificás los pensamientos que como espinos ahogan el mensaje de esperanza y paz? Porque la lucha en nuestro interior es más fuerte con los pensamientos que nos invaden día a día y ahogan la fe. Y cuanto más compleja se vuelve la vida, es más necesario tener la habilidad de arrancar los pensamientos mentirosos que muchas veces nos minan la esperanza.
Es inevitable tener días tristes… pero no dejes que se aniden en vos las espinas de la tristeza constante. Es muy común tener dudas, deseos o impulsos no tan santos o sentir que ya estás siendo vencido, vencida por alguna situación… pero por favor buscá en La Palabra las herramientas necesarias para arrancar las raíces y los espinos amargos.
Hoy el Señor te invita a que tomes tiempo para pedirle al Espíritu Santo que te ayude a identificar y luego a arrancar de raíz esos espinos que ahogan el crecimiento de la semilla de fe y Señorío de Cristo en tu vida.
Leave a Reply