¡Vayan! y tengan en cuenta que los envío como corderos en medio de lobos. No lleven dinero ni provisiones ni otro par de sandalias, y no se detengan a saludar a nadie por el camino.
Cuando lleguen a un pueblo donde sean bienvenidos, coman lo que les ofrezcan. Sanen a los enfermos de ese pueblo y díganles: “El reino de Dios ya está cerca de ustedes”.
El que los escuche a ustedes, me escucha a mí; el que los rechace, me rechaza a mí; y el que me rechaza a mí, rechaza al que me envió.
Lucas 10:3-4; 8-9; 16 (PDT)
La Palabra dice que Él llamó a sus seguidores y los envió con instrucciones precisas. Yo me pregunto: ¿Qué capacidad tenían ellos? ¿Qué teología? ¿Dónde habían estudiado?
Estaban con Jesús, pero ni siquiera tenían claro que Él era el Cristo. Estuvieron con él, vivían con Él, escucharon sus enseñanzas y vieron lo que hacía. No tenían otra cosa.
A veces creo que si yo hubiera estado en ese momento no los hubiera elegido para que vayan a hablar de Dios, porque mi cabeza entiende que tienen que estar preparados, ser cristianos maduros, etc. etc. Pero había necesidad y Jesús conocía esa necesidad, por eso aunque sabía los posibles daños colaterales los envió.
Pero cuando los entreguen a las autoridades, no se preocupen ustedes por lo que han de decir o cómo han de decirlo, porque cuando les llegue el momento de hablar, Dios les dará las palabras. Pues no serán ustedes quienes hablen, sino que el Espíritu de su Padre hablará por ustedes.
Mateo 10:19-20 (DHH)
Y ¿saben qué? Cuando Jesús nos envía no hay limitantes para hacer la obra que Él quiere que hagamos. No importa si sos grande, si sos joven, no importa si recién estás viniendo a la iglesia o si hace muchos años que asistís. Si sos tímido o si te gusta hablar mucho, no hay limitantes.
No hay limitantes ni para hablar ni para actuar
Y ¿sabes por qué no hay limitantes? porque la Palabra del Señor lo dice:
Y estas señales acompañarán a los que creen: en mi nombre expulsarán demonios; hablarán nuevas lenguas; tomarán en las manos serpientes; y si beben algo venenoso, no les hará daño; además pondrán las manos sobre los enfermos, y éstos sanarán.»
Marcos 16: 17-18 (DHH)
La palabra en el idioma original da la idea de que seguirán de cerca, irán al lado de nosotros, pero primero tiene que haber una acción. Ir.
No va a haber señales si primero no vamos, porque ¿para qué va a haber una señal si no estamos en el lugar donde tenemos que estar? Las señales son de Dios, del Espíritu Santo que está en nosotros, y su objetivo es mostrar a Cristo.
Pastor Gabriel Nonini
Las necesidades esenciales de la gente son las mismas a través del tiempo: amor incondicional, guía experta, necesidad de sentido… Nosotros solo vemos las que son más evidentes, por ejemplo las necesidades materiales. Es lógico, son muy visibles, no necesitamos agudizar la mirada para detectarlas. Jesús miraba lo más profundo de las personas por eso pudo ver claramente la verdadera necesidad del joven rico, que aparentemente lo tenía todo. ¿Qué le hubieras respondido vos si se te acercaba? Bueno, tal vez ni se hubiera acercado si percibía que pensás que lo tiene todo.
¿Alguna vez te preguntaste por qué la gente cree ciegamente muchas veces en líderes políticos que los defraudan una y otra vez? Probablemente porque necesitan una guía para su vida… ¿Por qué creen algunas personas en alguien que les promete amor y luego las engaña reiteradamente? Porque necesitan amor…
¿Por qué se unen a grupos extremos, que tienen propuestas muchas veces destructivas? Porque necesitan pertenecer a algo o a alguien…
¿Creés que la gente está escéptica? Es verdad ¿Creés que la gente necesita creer? También es verdad.
Los discípulos muchas veces veían a la gente como una molestia para el Maestro, por eso le dijeron a las personas que llevaban niños para que los tocara que no lo molestaran. Jesús, en cambio, les dijo que no impidieran que llegaran ante Él, los tomó en brazos y los bendijo.
O, durante una caminata cuando había mucha gente, y alguien tocó apenas el borde del manto del Señor. Inmediatamente Cristo preguntó ¿Quién me tocó? Sus amigos más cercanos respondieron “la gente te aprieta por todos lados y vos haces esta clase de preguntas insólitas…”
Cuando Jesús veía a todos los que lo seguían, sentía compasión por ellos, pues estaban agobiados e indefensos. Eran como ovejas que no tienen pastor.
Mateo 9:36 PDT
Nosotros, sus amigos actuales también podemos pensar que la gente está endurecida, que los tiempos no son los mejores. Y probablemente también sea verdad, sin embargo nuestro Señor dijo:
Ustedes conocen el dicho: “Hay cuatro meses entre la siembra y la cosecha”, pero yo les digo: despierten y miren a su alrededor, los campos ya están listos para la cosecha.
Juan 4:35 NTV
Después de sembrar el trigo, ustedes dicen: “Dentro de cuatro meses recogeremos la cosecha.” Fíjense bien: toda esa gente que viene es como un campo de trigo que ya está listo para la cosecha.
Juan 4:35 TLA
Tal vez solo hay que ver para actuar.
Mónica Lemos
