Cantando en tierra extraña

Junto a los ríos de Babilonia nos sentábamos, y llorábamos al acordarnos de Sión.En los álamos que había en la ciudad    colgábamos nuestras arpas. ¿Cómo cantar las canciones del Señor en una tierra extraña?

Salmo 137: 1,2 y 4 (NVI)

Esta gente había sido llevada cautiva, ahora vivía en un país desconocido, con otras reglas, otros dioses y realmente la estaban pasando muy mal. Lo último q  ue se les pasaba por la cabeza era ponerse a cantar. La nota al pie de la versión “Palabra de Dios para todos”, aclara que las arpas eran los instrumentos que se usaban para alabar a Dios en el templo de Jerusalén, pero el templo había sido destruido, habían sido deportados.

En esta nueva situación se sentaron y comenzaron a llorar al recordar el pasado. “Colgaron las arpas”. Esta frase me recordó aquella que se usa en el boxeo, cuando se dice que alguien “colgó los guantes” significa que se retiró.

Ellos ya habían puesto punto final. No más canciones. Su ánimo estaba por el piso.

(…)Cuán difícil es cantar las canciones del Señor en una tierra extraña, cuando las cosas llegan a ser “ajenas” a nuestros planes. Sin duda usted puede muy bien identificarse con ellos porque hay suficientes cambios, situaciones inesperadas y familias destrozadas en nuestro propio mundo, que hacen que muchos de nosotros nos sintamos enmudecidos- realmente sin deseo de cantar- silenciados en un nuevo ambiente.[…] transiciones, desilusiones, contratiempos y extrañas situaciones pueden torcer nuestros planes y voltear nuestras vidas. No siempre la vida resulta de la manera que nos parece que debe ser. Pero nuestro real desafío es no dejar que las circunstancias pongan límites que parezcan bloquear nuestros intentos de continuar en la canción y en el espíritu de alabanza. ¡La adoración nos libera de tales limitaciones!

Usted no tiene que fingir, sea sincero y admita que es más fácil alabar en algunos lugares que en otros. Pero entonces ¡siga adelante y alabe al Señor de todas maneras! Honramos al Dios que trasciende los límites de las naciones, las paredes de las iglesias que nos son familiares, las barreras de simples estados mentales y las situaciones que nos desilusionan. ¡Cante! No importa cuán extranjera o extraña sea su situación. Descubrirá que Su presencia hace que en el “lugar” más extraño de su vida usted sienta “estar en casa”, porque Él está al alcance de la mano.

(El corazón de la alabanza de Jack Hayford. Pág. 164-165)

¿Cuál es tu tierra extraña? ¿Podés identificarla? Así como Pablo oraba por los cristianos de Colosas, en tiempos diferentes, podemos hacer nuestra esta oración y permitirle al Espíritu que fortalezca nuestra fe y nos dé la constancia y paciencia que necesitamos.

Así que, desde que supimos de ustedes, no dejamos de tenerlos presentes en nuestras oraciones. Le pedimos a Dios que les dé pleno conocimiento de su voluntad y que les conceda sabiduría y comprensión espiritual.  Entonces la forma en que vivan siempre honrará y agradará al Señor, y sus vidas producirán toda clase de buenos frutos. Mientras tanto, irán creciendo a medida que aprendan a conocer a Dios más y más.También pedimos que se fortalezcan con todo el glorioso poder de Dios para que tengan toda la constancia y la paciencia que necesitan.

Colosenses 1: 9-11a (NTV)

Mónica Lemos