Después de que Pablo y Silas viajaron por las ciudades de Anfípolis y Apolonia, llegaron a Tesalónica, donde había una sinagoga judía. Pablo fue a la sinagoga para ver a los judíos, como era su costumbre. Durante tres sábados, Pablo discutió con ellos acerca de las Escrituras.
Y algunos de ellos creyeron, y se juntaron con Pablo y con Silas; y de los griegos piadosos gran número, y mujeres nobles no pocas. Entonces los judíos que no creían, teniendo celos, tomaron consigo a algunos ociosos, hombres malos, y juntando una turba, alborotaron la ciudad; y asaltando la casa de Jasón, procuraban sacarlos al pueblo. Pero no hallándolos, trajeron a Jasón y a algunos hermanos ante las autoridades de la ciudad, gritando: Estos que trastornan el mundo entero también han venido acá
Hechos 17: 1-2, 4-6 RV1960
La locura y la osadía de Pablo transcendieron los tiempos, y fue contagiosa en muchos momentos de la historia cristiana.
Es super interesante descubrir la estrategia del apóstol aun desde el plano geográfico y el porqué de tanto alboroto. Los primeros versiculos de este capítulo mencionan que el trayecto que Pablo y Silas hicieron predicando cubría unos 150 kilómetros.
“La gran calzada romana que iba del Adriático al Oriente Medio se llamaba la Vía Egnatia, y la calle principal de Tesalónica era parte de ella. Si la Iglesia se establecía en Tesalónica, podía extenderse al Este y al Oeste por aquella carretera, convirtiéndola en el camino del avance del Reino de Dios”
W. Barklay
Las carreteras imperiales de Roma que unieron al mundo conocido fueron construidas con propósitos militares, unían Roma y Grecia transportando soldados y mercaderías, pero el evangelio, los cristianos, los seguidores de Cristo las impregnaron de salvación.
Con el paso del tiempo, el progreso y los avances sociales también fueron absolutamente usados por Dios como rutas para la expansión del Reino.
Encontrar pasajes como este es super desafiante, me inspira a plantearme en que lugar, espacio o entre quienes estoy siendo “alborotadora”. De qué manera mi forma de vida deja espacio para que otros descubran a Jesús.
Si pensamos en las amplias diferencias entre la época de los apóstoles y la nuestra y lo impactante que fue el evangelio, no salimos bien parados. Lo que para ellos podría ser una desventaja era justamente casi un método de predicación.
Como iglesia podemos imitar sus estrategias y puntos fuertes de ministerio saliendo a las plazas, caminando las calles, usando remeras con mensajes y usando nuestras redes sociales como fuente de bendición, porque lo más importante traspasa los tiempos y es el evangelio que restaura.
Tu casa puede ser un centro evangelístico, tu auto puede transportar bendición, tu celular ser una central de auxilio, todo lo que Dios te regaló es tu potencial a Su servicio.
En tiempos bíblicos y en tiempos actuales Dios nos pide expandir el Reino, nada es casual.
Dios puede usar cualquier método, circunstancia o manera de hacerlo si hay hijos dispuestos.
Dios está obrando y quiere hacernos parte en nuestra iglesia, nuestra zona, nuestro país y a través del mundo.
Pensemos en una iglesia trascendente, dinámica, atenta, dispuesta a invertir tiempo, esfuerzo, medios y sobre todo ser capaz de alborotar con el evangelio las vidas de quienes no viven a Cristo como el Señor.
Dios tiene en sus manos los tiempos, pasado, presente y futuro, Papá trasciende los tiempos por amor. Él esta esperando que seamos una iglesia que trasciende los tiempos, una iglesia que trabaje no solamente atada a lo que fue, al pasado y las formas que nos dieron resultado, sino que sea capaz, en el presente, de ser transformada, de entender y vivir la iglesia como Dios hoy la quiere mostrar entre la gente que lo necesita. Una iglesia que experimente lo que describe este pasaje que describe que el evangelio vivir plenamente es revolucionario.
¿Te animás a ponerle tu nombre a este pasaje bíblico? “trajeron a …. y a algunos hermanos ante las autoridades de la ciudad, gritando: Estos que trastornan el mundo entero también han venido acá.”
Ruth O. Herrera
