Acciones y resultados

en que compartas tu pan con el hambriento y recibas en tu casa al pobre sin techo;
en que vistas al que no tiene ropa y no dejes de socorrer a tus semejantes. Entonces brillará tu luz como el amanecer y tus heridas sanarán muy pronto. Tu rectitud irá delante de ti y mi gloria te seguirá.

Isaías 58: 7-8 (DHH)

Jesús ha puesto Su mirada en cada uno de nosotros, la salvación es individual sin embargo también tenemos que aprender a mirar de una manera un poquito más amplia, más comunitaria. Nosotros hemos respondido a mucho de esto, sobre todo hemos compartimos el pan con el hambriento y hemos asistido en muchas necesidades. Pero es importante recordar, saber que una iglesia puede cambiar los destinos de una ciudad, puede cambiar el destino de un país y para eso obviamente las iglesias debemos estar unidas. Cada uno tiene su identidad, su estereotipo. La clave no está en el estereotipo sino en que esa identidad sea Cristocéntrica, que su mirada esté centrada en Cristo.

 
Los cimientos de una comunidad son los fundamentos básicos. Constantemente debemos revisar si tenemos estereotipos religiosos, porque una cosa es la base, el cimiento y otra cosa son las formas de ese principio, de esos principios.

Sin embargo, como está escrito: «Ningún ojo ha visto, ningún oído ha escuchado, ninguna mente humana ha concebido lo que Dios ha preparado para quienes lo aman».

1° Corintios 2:9 (NVI)

La iglesia va a ser influyente en la medida en que pueda revisar sus prácticas, sus formas y no solo acomodarse a las circunstancias, que eso sería terrible, sino ser capaz de traspasar esta sociedad como dice su palabra “como espada de dos filos”

Una comunidad que vive al Señor es una comunidad que va a lograr “cosas que ojo no ve y oído oyó”

Pastor Hugo Herrera

Todos somos conscientes de las cosas que tienen que cambiar en nuestro barrio, ciudad y país. Sin embargo esos cambios son tan grandes que pueden dejarnos paralizados. O podemos enfocarnos solo en la ayuda urgente, ver las necesidades y suplir dando nuestro mejor esfuerzo.

Nuestro comedor nació como respuesta a una necesidad en medio de una profunda crisis económica y ya lleva más de 20 años funcionando ¡Damos gracias a Dios por eso! Porque Papá fue fiel y la iglesia pudo compartir el pan con el hambriento y recibir a los excluidos. Sin embargo, la transformación social que necesitamos es mucho más amplia que proveer alimentos para salir de una situación de emergencia.

En la obra misionera de Laguna Blanca, provincia de Chaco nuestra iglesia liderada allí por Justina y Luis sigue cambiando la cultura del pueblo. Cuando ellos llegaron los niños del lugar estaban destinados a trabajar en el monte, como lo hacían sus padres, la mayoría provenía de familias disfuncionales, la pobreza y la falta de oportunidades formaban parte de su realidad cotidiana. Actualmente hay toda una generación de jóvenes que pudo conocer a Cristo, sus vidas fueron transformadas y tuvieron la posibilidad de estudiar, tener acceso a un trabajo digno y formar una familia con los valores del reino.

El trabajo continúa, el Señor les ha permitido a nuestros misioneros tener acceso a ámbitos de la política y poder llegar con las Escrituras y también con su testimonio de vida a lugares que humanamente nunca hubieran imaginado.  

Justi y Luis supieron ver la necesidad y aprovechar los recursos que esa ciudad les daba. Pero lo más importante fue que generaron en las personas el deseo de cambiar y progresar en todas las áreas.

Quería recordártelo para animarte.

Cada uno de nosotros puede afectar un ámbito diferente, grupos de personas diferentes, espacios y hasta geografías distintas, pero en cada lugar podemos ver la necesidad y descubrir cuales son los recursos y estrategias que tenemos. Aunque en las grandes ciudades somos una aguja en un pajar, siempre tenemos un entorno que podemos afectar.  

Jesús usó diferentes formas, fue personal, y hablo a miles, sanó en privado y en público. Es posible afectar a la sociedad, paso a paso, de a uno a la vez, siendo fieles en cada tarea. Al hacerlo, como dice el texto de Isaías, la rectitud irá delante de nosotros y la gloria del Señor nos seguirá.

Mónica Lemos