Cualquiera

Jesús les dijo: —Confíen en Dios. Les aseguro que, si tienen confianza y no dudan del poder de Dios, todo lo que pidan en sus oraciones sucederá. Si le dijeran a esta montaña: “Quítate de aquí y échate en el mar”, así sucedería. Sólo deben creer que ya está hecho lo que han pedido.

Marcos 11: 22–24 TLA

¡Qué bueno que Dios está vivo y se manifiesta a nosotros! 

Dios siempre está presente, con el que está clamando, o sufriendo, en medio del bullicio o la soledad. Para quien se encuentra en su mayor soledad, si mínimamente abre su corazón y levanta los ojos al cielo algo puede suceder Papá se manifiesta.

Ser un hijo de Dios no es sinónimo de inmunidad ante los problemas o el dolor, y no todos los días son iguales. ¿Cuántas veces después de un domingo glorioso viene un lunes horroroso? Pero Dios está cada domingo y estará cada lunes… aunque lo vivas como un mal día, si podés percibir su presencia, vas a ver cómo tus tinieblas se cambian en luz y tu noche en mediodía. 

No seguimos ni un amuleto, ni una cábala o algo inventado por nosotros mismos, sino al que Vive, podemos conocerlo y tener una relación de intimidad.

Cuando estamos a solas con Dios recibimos palabras amorosas, y parece como que nos detenemos en sus brazos. Esto produce algo tremendo. Cuando estás en intimidad con el Padre te va a impulsar, Él se revelará a sí mismo para que compruebes su Presencia.

En este pasaje del evangelio de Marcos, Jesús no sólo nos invita, también desafía a creer y comprobar la manifestación de su poder en nosotros. Y realmente… en este tiempo todos necesitamos ver Su Gloria.

¿Querés vivir en la aventura que significa vivir por Él y para Él? 

Hoy necesitamos descubrir en profundidad la intención de Jesucristo al decir: “De cierto te digo que cualquiera…”

El Señor desató una Palabra sin tiempo específico, ni gente en particular, si bien hablaba con sus contemporáneos esta promesa es “para todo aquel que cree”.

No hay excusas… no podés sentirte o creer que estás en desigualdad de condiciones con tus líderes o cristianos “más maduros”.  Es una promesa en primera persona.

Así dice La Escritura: “si le dice a un monte quítate y échate en el mar le será hecho si no duda en su corazón”, es una palabra muy confrontativa, porque no parte de la fuerza que tengas porque el secreto no está en tu persona, ni en tu capacidad, o en los cursos o entrenamientos bíblicos que tienes. No depende de la inteligencia, ni siquiera de los dones del Espíritu, si sos un “cualquiera” podés hacer milagros.

Les digo la verdad: Cualquiera que le diga a esta montaña: “Levántate y lánzate al mar” y no dude en su interior, sino que crea que sucederá lo que dice, así se hará.

Esta promesa es verdad, duplica la apuesta y sube el rango de responsabilidad… quiero decir, si no depende de mí, sólo depende de Dios. Nada de lo que haga puede superar lo que Él puede hacer a través mío… nada puede exceder lo que Dios puede hacer “a través tuyo”.

Jesús tira por tierra lo personal para que nos enfoquemos sólo en Él, no hay otra condición. Podría decir: ¡Qué bien! ¡cómo se preparó esta persona! Pero declaró: “Cualquiera”, o sea que la Palabra de Dios es para todos nosotros, para todos los “cualquiera”, para todos los “alguien” que esté dispuesto a creer.

Los parámetros que la religión sostuvo por siglos caen por tierra ante lo que el Señor declara, porque siempre, aunque solapadamente, la iglesia hizo una diferencia entre los “preparados y ungidos”, o los “plebeyos espirituales”; Jesús nació en el establo de los animales, comió con pecadores, alimentó a miles sin hacer preguntas, y deshizo todo prejuicio y valoración externa. Hoy sigue rompiendo estructuras con su Palabra… Por eso no mires sólo lo que tus ojos pueden ver, juzgando a otros superiores y menospreciando la obra de Cristo en tu vida.  

Si crees todo te es posible… no se trata de vos, se trata de Él. 

Pastores Ruth y Hugo Herrera