Una flor en el desierto

La palabra de Jehová vino a mí, diciendo: ¿Qué ves tú, Jeremías? Y dije: Veo una vara de almendro. Y me dijo Jehová: Bien has visto; porque yo apresuro mi palabra para ponerla por obra.

Jeremías 1: 11-12 (RVR60)

El almendro crece y está en flor cuando todo está desierto.

Básicamente Dios le está diciendo al profeta “hay esperanza para vos, hay esperanza para mi pueblo” y también agrega:  

Bien has visto; porque yo apresuro mi palabra para ponerla por obra.

Jeremías 1: 12 (RVR60)

Me gusta esta literatura, creo que hoy, en el presente la iglesia va a enfrentar no una guerra con las bacterias y los virus sino una guerra ideológica. Por eso la iglesia, como dije en alguna otra vez, debe entrar en crisis, pero una crisis que produzca un cambio al entender de qué manera necesitamos estar preparados para un tiempo nuevo.

Pastor Hugo Herrera

“En Jeremías 1:11-12 se produce un juego de palabras en hebreo, donde Dios le muestra al profeta un almendro (shaked) y luego le dice que apresura (shoked) su palabra para ponerla por obra. La idea podrí­a estar relacionada con el hecho de que el almendro se apresura para florecer antes que nazcan sus hojas, marcando el principio de la primavera”.

(Diccionario de la Biblia Cristiano)

El almendro es uno de los primeros árboles que florece luego del invierno, por eso florece antes de que nazcan sus hojas.

En la temporada de invierno los árboles generalmente se ven “pelados” solo hay troncos y ramas aparentemente secas, también los días son más cortos, oscurece más temprano. Estas comparaciones que constantemente La Palabra hace con la naturaleza son más que oportunas también para nosotros, porque son fáciles de comprender, muy gráficas.

Si observamos la realidad con atención podemos ver que la desesperanza es cada vez más evidente. Recuerdo que hace unos días regresaba a mi casa después de un día de trabajo y el colectivo tuvo que desviarse por varias avenidas por un bloqueo. Mientras pensaba en el tiempo que perdía y en la cantidad de personas que viajábamos, sin distancia social, un hombre de mediana edad que hablaba con una señora pronunció una frase que me entristeció profundamente: “Esto no tiene remedio, Argentina ya fue”. Y siguieron hablando de política, cada uno expresando su ideología, aunque los dos coincidían en la veracidad de la frase. Luego de escuchar involuntariamente los argumentos de cada uno me quedé pensando

Y si pensamos desde las posibilidades humanas podríamos afirmar este pensamiento. Pero para vos y para mí… ¿Argentina ya fue?

La iglesia ya la enfrenta desde hace tiempo una batalla de ideologías, una guerra ideológica, entonces necesitamos meditar ¿con qué herramientas contamos para hacerlo? ¿Qué recursos tenemos para poder producir el cambio que se necesita? ¿Cómo nos preparamos para un tiempo de controversia?

Si te digo que necesitamos recibir instrucción dirección y guía del Espíritu puede sonar como frase hecha, pero “no hay otra manera”. Siempre la hemos necesitado. Sin el obrar del Espíritu la esencia de la iglesia se perdería. ¿Orar? Claro, obviamente pero no todo se resuelve solamente con orar.

El Señor apresura Su palabra para ponerla por obra. Él dice y actúa, Su voz crea lo que todavía no existe.  El comienzo del texto es lo que me inquieta… La palabra de Jehová vino a mí, diciendo: ¿Qué ves tú, Jeremías?

¡Qué importante es nuestra forma de mirar! Popularmente se dice: “Todo se ve según el cristal con que se mira” y es verdad. Necesitamos ver lo que Dios ve, lo que Él quiere florecer en el desierto. Esta Palabra nos interpela a cada uno de nosotros. ¿Qué ves… a través de qué mirada? ¿Qué vemos vos y yo que somos la iglesia?

Sólo creyendo que Dios cambia vidas y circunstancias nuestra mirada puede ser esperanzadora. Papá quiere cambios y nos preparó para provocarlos.

Mi deseo sería ver de tal manera que el Señor me responda como al profeta: “Bien has visto” porque si podemos ver bien, Él apresurará su palabra.

Mónica Lemos