Lo que sufrimos en esta vida es cosa ligera, que pronto pasa; pero nos trae como resultado una gloria eterna mucho más grande y abundante. Porque no nos fijamos en lo que se ve, sino en lo que no se ve, ya que las cosas que se ven son pasajeras, pero las que no se ven son eternas.
2° Corintios 4: 17-18
Las situaciones difíciles que estés pasando, aunque no puedas vivirlas como algo momentáneo, no durarán mucho tiempo.
Muchas veces estamos súper preocupados, demasiado ansiosos, no vemos fluir en nuestra vida las cosas que esperamos o necesitamos, no tenemos éxito en aquello para lo que nos esforzamos. Es entonces cuando necesitamos entender que esa realidad no es permanente.
Aunque te cueste, tenés que ver este momento de tu vida como algo puntual. Lo que estás viviendo no determina tu futuro. Poné tu mirada en la esperanza firme que tenés en Dios. Entonces vas a sentir un peso de experiencia que antes no tenías.
No es una frase, un cliché “Lo peor que te pasó puede ser lo mejor”.
Todos estamos expuestos a enfrentar problemas, vendrán pruebas a tu vida que tendrás que resolver. Como dijimos alguna vez: “Los problemas hay que resolverlos y hay que aprender a vivir bajo tensiones, porque la tensión cero es la muerte”.
A veces uno queda pegado a las circunstancias negativas y su fe se desgasta porque se enfoca en las cosas que no son importantes, se obsesiona con algo que le genera una angustia desproporcionada y que no merece que le dedique tanto tiempo.
Debemos aprender a poner el ojo en las cosas que verdaderamente sí importan. Por eso, sea cual fuere la experiencia, si estás pasando por un momento de prueba, Dios puede tomar todo eso y con esa sustancia lograr algo maravilloso.
Algo nuevo va a suceder y tu hombre interior va a encaminarse hacia la dirección que Dios quiere.
Pastor Hugo Herrera
El tiempo de la prueba parece siempre demasiado largo. A menudo ocupa todos nuestros pensamientos, le damos vueltas en nuestra cabeza a posibles soluciones, intentamos resolver nuestras dificultades con las herramientas que tenemos y a veces descubrimos que por más que intentemos y nos esforcemos todo sigue igual. La espera se convierte en un tormento. Nos sentimos identificados con el texto que dice:
La esperanza postergada aflige al corazón; el deseo cumplido es un árbol de vida
Proverbios 13:12 (NTV)
En tiempos turbulentos es bueno recordar que el poder de Dios nos protege mediante la fe, a pesar de que nuestras circunstancias no sean las mejores. Hay experiencias que forjan nuestro carácter, nos dan una solidez interior que solamente la obra del Espíritu puede producir.
¡Alabado sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo! Por su gran misericordia, nos ha hecho nacer de nuevo mediante la resurrección de Jesucristo, para que tengamos una esperanza viva y recibamos una herencia indestructible, incontaminada e inmarchitable. Tal herencia está reservada en los cielos para ustedes, a quienes el poder de Dios protege mediante la fe hasta que llegue la salvación que se ha de revelar en los últimos tiempos. Esto es para ustedes motivo de gran alegría, a pesar de que hasta ahora han tenido que sufrir diversas pruebas por un tiempo.
1° Pedro 1:3-6 (NVI)
Mónica Lemos
