Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente.
Mateo 22:37 (RVR60)
(Énfasis del autor)
La Biblia nos muestra por dónde empezar y qué hacer para poder cumplir el gran mandamiento.
¿Cómo debemos amar a Dios? con todo el corazón. El corazón es la imagen que se considera el lugar donde se asientan nuestras emociones, aunque la idea bíblica es mucho más amplia.
Nuestro Papá desea que sus hijos le expresen su amor. Para responder a ese deseo necesitamos dar pasos prácticos, si no seguirá siendo solo un concepto más que aceptamos intelectualmente, pero que no cambia nuestra manera de vivir.
¿Qué podemos hacer para amar a Dios con todo nuestro corazón? Podemos leer ejemplos bíblicos de personas que nos inspiren. Por ejemplo, cuando leemos los salmos encontramos infinidad de expresiones cargadas de emoción. David hablaba libremente con el Señor sobre sus sentimientos. Cuando enfrentaba problemas abría su alma y contaba detalladamente cómo se sentía y por qué, se quejaba, imploraba su ayuda, a veces hasta expresaba intensos deseos de venganza hacia sus enemigos. ero luego de ese encuentro íntimo y personal con Dios encontraba la paz, su vida se enfocaba nuevamente y de su interior surgía una alabanza renovada.
De él podemos extraer varias enseñanzas prácticas:
- Hablá con Dios acerca de tus sentimientos.
Cansado estoy de sollozar; toda la noche inundo de lágrimas mi cama, ¡mi lecho empampo con mi llanto!
Salmo 6:6 (NVI)
- Contale tus debilidades.
Mírame y ten misericordia de mí porque estoy solo y afligido.
Salmo 25:16 (RVR60)
- Reconocelo como Señor
¿Quién es el Rey de gloria? El Señor, fuerte y poderoso; el Señor invencible en batalla
Salmo 24: 8 (NTV)
- Contale tus temores.
Me ha entrado un temor espantoso; ¡estoy temblando de miedo!
Salmo 55:5 (DHH)
5. Expresá en Su presencia los deseos de tu corazón.
Ante ti, Señor, están todos mis deseos; no te son un secreto mis anhelos.
Salmo 38: 9 (NVI)
6. Admití y confesá sinceramente tus pecados.
Estoy por desfallecer; el dolor no me deja un solo instante. Voy a confesar mi iniquidad, pues mi pecado me angustia.
Salmo 38:17-18 (NVI)
7. Decí en voz alta lo que el Señor significa para vos.
¡Cuánto te amo Señor, fuerza mía! El Señor es mi roca, mi amparo, mi libertador; es mi Dios, el peñasco en que me refugio. Él es mi escudo, el poder que me salva, ¡mi más alto escondite!
Salmo 18:1-2 (NVI)
Estos son solo ejemplos. Expresale tu amor al Señor con tus propias palabras. Invertí tiempo para decirle con tus propias palabras lo que estás viviendo en este tiempo y buscá como David la Palabra oportuna que Dios quiere darte hoy.
Mónica Lemos
