Buenos amigos

Después fue a su casa, y allí les contó a sus amigos lo que pasaba. También les pidió que oraran a Dios por él, para que no les pasara nada ni a él ni a ellos, ni a los sabios de Babilonia.

Esa misma noche, Dios ayudó a Daniel y le aclaró el misterio del sueño.

Entonces el rey le dijo a Daniel: — ¿Así que tú vas a decirme lo que soñé, y lo que significa mi sueño?

Y Daniel le contestó: —No hay ningún sabio ni adivino capaz de adivinar lo que Su Majestad quiere saber. Yo mismo, no soy más sabio que nadie. Pero en el cielo hay un Dios que conoce todos los misterios.

Daniel 2: 18-19, 26b-28 TLA

Daniel estuvo en Babilonia durante días agitados. Sin duda vio los ejércitos babilonios que se ponían en marcha para llevar a cabo sus campañas contra Judea y fue testigo de su regreso victorioso y de la llegada de los cautivos judíos. Entre los cautivos estuvo el joven rey Joaquín con su familia (2 Reyes 24: 10-16), y más tarde el rey Sedequías, a quien le habían sacado los ojos (2 Reyes 25: 7).

Durante esos años Daniel debe haber estado enterado de la agitación política que había entre los judíos deportados, la que hizo que el rey mandara quemar vivos a algunos de los principales instigadores. Fueron esas revueltas lo que impulsó a Jeremías a enviar una carta a sus compatriotas exiliados en la que los instaba a llevar una vida sosegada y tranquila en Babilonia (Jeremías 29).


Daniel y sus tres amigos cumplieron lealmente y sin alardes sus deberes como funcionarios del rey y súbditos del reino. Después de su esmerada instrucción, llegaron a ser miembros de un grupo selecto llamado los sabios, los que servían al rey como consejeros. Fue entonces cuando Daniel tuvo excepcional oportunidad de explicar a Nabucodonosor el sueño de los imperios futuros. 

Por Daniel Alejandro Flores

La unidad y la amistad que se logra en el interceder y apoyar en oración a un amigo, es especial y se hace cada día más sólida.

La amistad y la intimidad con Dios sumado al apoyo de los amigos logró lo imposible y Daniel recibió la interpretación que ningún otro había tenido.

Él y sus compañeros sostuvieron su carácter pacífico y una vida integra, y el estar juntos en tiempos turbulentos fue muy importante para ellos.

Es muy bueno animar a nuestros amigos a soportar con integridad y fe estos tiempos donde la sociedad esta convulsionada. 

Muchos expresan su desconformidad de una manera tal, que lejos de ayudar, infectan a los demás con desánimo.

Suele suceder que en la confianza de la amistad descuidamos a nuestros amigos, invertimos en ellos nuestros enojos, impaciencias, desconformidades y los hacemos “cómplices obligados” de lo que nos disgusta.

Seamos personas que infundan esperanza y ánimo a nuestros amigos cercanos y los no tanto. Que al llegar al lugar de encuentro provoquemos una atmosfera agradable que muestre nuestra identidad de hijos de Dios.

Como cristianos ¿estamos haciendo la diferencia?

Tus amigos que no conocen íntimamente a Cristo ¿Qué escuchan de vos cuando opinás de la realidad que vivimos?

Cuando usas Tus redes sociales ¿Tenés una actitud parecida a Daniel y sus amigos?

No termines este día Sin llamar al menos a un amigo y bendecirlo con tus opiniones.

Seamos buenos amigos.

Ruth O. Herrera