Sirviendo para honrar a Dios

Sabido es que el cuerpo, siendo uno, tiene muchos miembros, y que los diversos miembros, por muchos que sean, constituyen un solo cuerpo. Lo mismo sucede con Cristo. Por otra parte, el cuerpo no está formado por un solo miembro, sino por muchos.  Si el pie dijera: “Como no soy mano, nada tengo que ver con el cuerpo”, ¿dejaría por ello de formar parte del cuerpo?  Y si el oído dijera: “Como no soy ojo, nada tengo que ver con el cuerpo”, ¿dejaría por ello de formar parte del cuerpo?  Si el cuerpo entero fuera ojo, ¿cómo podría oír? Y si todo fuera oído, ¿cómo podría oler?  Por algo distribuyó Dios cada uno de los miembros en el cuerpo según le pareció conveniente.  Pues ¿dónde estaría el cuerpo si todo él se redujese a un solo miembro?  Precisamente por eso, aunque el cuerpo es uno, los miembros son muchos.

1ª Corintios 12: 12; 14-20

(Énfasis del autor)

El tercer interrogante que debemos responder es ¿cuál es el lugar que el Señor tiene preparado para mí estratégicamente?

Cuando nosotros somos capaces de responder las preguntas que vinimos haciéndonos es cuando empezamos a ser efectivos en aquello que el Señor nos pida. Yo creo que cuando el Señor nos hizo, cuando nos creó puso sueños, visiones talentos, llamados y mi deseo es simplemente que nuestros ojos espirituales puedan ver el potencial que Dios ha puesto en cada uno de nosotros. Que sepamos quiénes somos en Cristo, que tengamos claridad de lo que el Señor nos ha llamado a hacer en su iglesia y saber dónde tenemos que ubicarnos en lo que el Señor está haciendo.

¿A dónde se supone que tengo que ir? y quiero decirles que la respuesta no es geográfica. No es que tengo que ir a una ciudad o a un pueblo sino que basado en lo que el Señor me ha llamado a hacer ¿en qué lugar tengo que estar?

Pastor Walter Angélica

 Seguramente este es un tema que hemos leído y escuchado predicar muchas veces. Aun así sigue vigente la necesidad de saber dónde nos ha ubicado Jesús dentro de su cuerpo. ¿Cuál es nuestra función? ¿Qué dones hemos recibido? Hay diversidad de ellos, hay muchas funciones, hay distintas actividades pero lo que es común es que Dios es el que activa todo en todos. Ese es su deseo y su propósito. 

Hay diversidad de dones, pero el Espíritu es el mismo.  Hay diversidad de funciones, pero uno mismo es el Señor.  Son distintas las actividades, pero el Dios que lo activa todo en todos es siempre el mismo.

1º Corintios 12:4-6 BLPH

 Cristo distribuyó cada uno de los miembros en el cuerpo según le pareció conveniente. Otras versiones dicen “en el sitio que mejor le pareció”, “como quiso” “justo donde él quiere” ¿Por qué? Porque es el que mejor te conoce y sabe las características de tu persona, qué dones, qué capacidades pueden ser más útiles para llevar adelante Su obra.

 Parece simple. Donde Él te puso, ahí tenés que estar. Te vean los demás o no. Seas valorado por otros o no, seas reconocido o no, porque no siempre es así. Nuestro servicio, visible o no, será mucho más bendecido, si estamos en el lugar que Dios nos preparó.

Puede suceder que queramos estar en un lugar donde Papá no nos puso o, viceversa. La cultura influye también en esto. Hay lugares que los religiosos consideran más importantes porque son más visibles. Sin querer, a veces establecemos categorías donde Dios solo estableció funciones. Confundimos el valor que Dios que nos da, que es firme e inamovible, con la valoración de los demás que varía según lo que piensen que es importante. 

El servicio bañado en humildad es la forma que Jesús nos enseñó.

Hoy es normal hacer pública la vida a través de redes sociales, de publicar todo lo que hacemos y es la manera en la que muchos se sienten conectados. Pero por otro lado esta puede ser una herramienta, que bien usada y con buen criterio, nos ayuda a compartir imágenes o mensajes  para animarnos unos a otros. Por eso es bueno que si haces público tu servicio y ministerio, tu motivación sea justamente animar a otros a sumarse para hacer visible el amor de Dios.

 Jesús habló de aquellos que oraban o daban limosnas para ser vistos por los demás. No los condenó… solo les dijo que con eso ya tenían su recompensa, por eso te animamos a ser parte de quienes desatan bendición sin esperar recompensa.

Seamos personas que en cada acto honren a Papá… “sea de palabra o en acciones hagan todo como para el Señor”, tal vez sea verdad que una imagen vale más que mil palabras, pero el verdadero valor está en el servicio, que es ser como Jesús que dio su vida por amor a todos.