Difícil de creer

“He aquí Yo hago todas las cosas nuevas”

Apocalipsis 21: 5 RV1960

 

Te propongo que juntos comencemos la semana con esta oración:

“Señor quiero que me hables y guíes a tu voluntad. Estoy dispuesta a buscar, rendir en tu Presencia todo lo que va en contra del Reino de Dios en mi vida y recibo toda la palabra y toda la bendición que tengas para mi vida, mi familia y los que me rodean”.

 

Hace tiempo atrás reflexionamos en que la vida sin conflictos no es vida.

Por eso hay momentos que son un eje en la vida de las personas, situaciones límite o cotidianas cambian el rumbo de la vida.

 

Es imposible no tener nunca alguna angustia por eso necesitamos sabiduría para que esa angustia no se transforme hasta paralizarnos. Yo misma luché y sigo batallando con sensaciones, emociones, días que no disfruto. Es justamente por eso que sé que aún así Dios me permite vislumbrar que hay un tiempo mejor… las cosas pueden cambiar. Los pensamientos reiterativos y las voces del pasado, todo puede quedar atrás y que todo puede hacerse nuevo porque el Señor lo dijo: “He aquí Yo hago todas las cosas nuevas”.

 

Hay un momento eje en la vida de Jesús, una bisagra, posiblemente el más importante, cuando se reúne con los suyos y les expresa palabras que son de las más caras, las más pesadas y Juan las plasmó en su libro. En los capítulos trece al diecisiete les anticipa lo que sucedería, pero ellos no entendían.

Estaban con Él, lo acompañaban y tenían una rutina llena de grandes emociones. ¿Cómo podría ser que todo cambie para mal?

 

Entonces Jesús conoció que querían preguntarle algo y entonces les dijo: “¿Preguntáis vosotros acerca de esto que les dije que todavía un poco y no me veréis y luego un poco y me veréis? De cierto, de cierto os digo que vosotros lloraréis y lamentaréis

 

¿Porque el Señor iba a enfrentar la cruz y el mundo se alegraría? Jesús les habló de su propia angustia y la de ellos, pero no lo dejó ahí… Finalmente les declaró: “la tristeza se convertirá en gozo”.

Es tremenda esta promesa, inentendible, una locura, pero es real y los sé porque lo viví. Una palabra desmedida que iba a producir un antes y un después en la vida de ellos y en la nuestra.

Si le damos espacio, lo deseamos, somos pacientes y estamos dispuestos Jesucristo puede cambiar el lamento en danza

 

Cuando sientas o creas que no hay manera de revertir lo malo en bueno buscá a alguien que los haya experimentado y pedile que te acompañe en esa búsqueda y proceso. Los discípulos están juntos al vivir la mayor alegría que nunca imaginaron y la fe de unos provocó la de otros.

Yo te doy fe de que es verdad. No fácil ni instantáneo, pero en Cristo hasta la tristeza puede trae un mayor peso de Su Gloria.

 

Ruth O. Herrera