Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador
Juan15:1
¿Sabes qué es una vid? ¡Sí es un árbol!
Me gusta mucho la variedad de arboles que hay, y no se si a vos te pasa lo mismo, pero cada día descubro una nueva especie. Todos tiene su hermosura y particularidad.
Un día en un viaje que hice llegué a un campo con árboles todos bajitos. El campo era muy muy grande y los arboles estaban uno al lado y al otro del camino muy bien cuidados. Cada árbol tenía una guía que los ayudada a crecer de manera ordenada. Seguramente las raíces eran muy gruesas, por eso sus ramas eran muchas y llenas de hojas que casi no se veían el fruto.
Ese campo era un viñedo y los frutos eran muchos racimos de uvas. El aire estaba muy perfumado y las ramas, hojas y racimos de uva, se veían re lindos
Todo lo que te cuento lo vi de cerca cuando llegué al viñedo.
Entre las ramas firmes había una que estaba quebrada y se estaba secando, entonces el viticultor (persona que cuida los viñedos) nos dijo que las ramas secas le hacen mal al árbol, así que sin dudar separo esa rama del árbol y mientras hablamos fue rompiéndola, y a las otras ramas las fue limpiando para que se llenen de frutos o sea uvas. Ahí aprendí que lo que hizo era bueno, porque esa rama seca ya no tenía vida. Entonces pensé en una de las enseñanzas de Jesús en la que hablo de la vid.
A Él le interesa mucho que disfrutemos su amor, su gracia, su misericordia, y en el libro de Juan 15:5 dijo: “Yo Soy la vid y ustedes son las ramas. El que permanece en mí, como yo en ustedes dará mucho fruto; separados de mí no pueden hacer nada”
Jesús sabe lo que necesitamos, lo que nos hace bien y también lo que es malo para nosotros. Entonces vos y yo tenemos que ser super inteligentes para saber que, cuanto más aprendemos y lo obedecemos es como estar “unidos a Jesús como los racimos a la rama de una vid”
Jesús lo explicó así para que lo entiendan todos.
Él quiere que estemos cerquita y nuestros frutos serán: mostrar amor, compañía, ayuda, acciones que te gratifican y hacen felices a los demás.
¡Qué hermoso es estar así de cerquita de Jesús!
Al estar junto a Él estamos cuidados, nada nos va a faltar, vamos a crecer, porque Jesús como un tronco fuerte nos va alimentando todos los días.
