Por el Señor son ordenados los pasos del hombre y él se deleita en cada detalle de su vida.
Job 24:31
Los últimos tiempos estuvieron cargados de muchas emociones, de etapas finales y profundo deseo de cambios buenos.
Vimos crecer a nuestros hijos y nietos en medio de un tiempo detenido, o de comenzar y terminar estudios o proyectos a pesar de la distancia. Recibimos y despedimos vidas amadas, y aunque todavía no salimos de nuestro asombro por vivir una época tan inesperada e inimaginable seguimos creyendo que Dios es Dios.
¡Cuánto todavía Dios tiene para darnos! Necesitamos proyectarnos en Su Presencia creyendo que a pesar de todo “hasta aquí nos ayudó Dios”.
¿Cuántos de tus días sentiste soledad? ¿En cuántos momentos, al menos pensaste, en abandonar algo? … Pero a pesar de todo el Señor se mostró cercano y pendiente de vos y renovó tus fuerzas y expectativas.
En nuestra mente finita, aunque sabemos de la eternidad, no podemos vernos a nosotros mismos eternos y esto trae en estos tiempos la sensación de que la vida se va muy rápido. Pero, aunque no lleguemos a dimensionarla, la eternidad nos pertenece.
La esperanza de los justos es alegría…
Proverbios 10: 28ª RVR 1960
La esperanza en el Rey debe hacerte sobrevolar los días, meses y años con un sentido de expectativa en sus promesas, y aunque la vida no es siempre bella, batallá en el obrar del Espíritu Santo para que el desánimo no capture tus pensamientos y emociones continuamente.
Muchas veces dijimos que cada final tiene que ser el comienzo de algo nuevo, una nueva esperanza, nuevas posibilidades… Ya sé que quizás no puedas ver que estas comenzando por el momento que estás atravesando, pero siempre existe la posibilidad de una mayor conciencia en depender del Señor, porque como dice el salmo 31… “en sus manos están mis tiempos”
La Biblia nos dice una y otra vez que debemos hacer memoria, y sé que al hacerlo quizás te asalte la tristeza o la nostalgia, pero aun así podés encontrar en tus recuerdos los motivos de gratitud que te alentarán y proyectaran a lo que viene.
El Señor dirige los pasos del hombre y lo pone en el camino que a él le agrada; aun cuando caiga, no quedará caído, porque el Señor lo tiene de la mano.
Salmo 37: 23-24 DHH
Papá está siempre interesado en ser parte de tu vida, en guiarte y sostenerte. Nuestro Dios está atento a cada uno de nuestros días y a cada detalle, quiere mantenerse en plena comunión con sus hijos porque conoce cuánto lo necesitamos. Así lo experimentó el apóstol Pablo y oro por los romanos parado en su propia experiencia:
Que el Dios, que da esperanza, los llene de alegría y paz a ustedes que tienen fe en Él, y les dé abundante esperanza por el poder del Espíritu Santo.
Romanos 15:13 DHH
El cristiano no es siempre optimista por naturaleza, por eso aunque por momentos te sientas como en una cueva y en soledad hay muchos que oran por vos y te sostienen como el apóstol lo hacía por la iglesia de Roma. La comunión cristiana tiene la característica de compartir alimentar la esperanza en la hermandad.
“La esperanza cristiana no es algo que no cuesta nada. No es la esperanza inmadura que es optimista porque no ve las dificultades ni se ha enfrentado con las experiencias de la vida. Se podría pensar que la esperanza es prerrogativa de los jóvenes; pero un gran artista no lo veía así. Cuando Watts pintó » La Esperanza», la pintó como una figura combatida y asediada a la que sólo le quedaba una cuerda en la lira. La esperanza cristiana lo ha visto todo y lo ha sufrido todo; pero no desespera, porque cree en Dios”.
W. Barklay
Que esta semana “a pesar de todo comiences esta semana buscando en tu mente los recuerdos que te impulsen a la fe y la esperanza, intentá asociarlos a las promesas que Jesús nos dejó y entrelazarlos con palabras de gratitud y adoración.
Ruth O. Herrera

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