Moisés le dijo al SEÑOR: —Por favor, Señor, nunca he sido de fácil palabra, ni antes ni después de que me hablaras a mí, tu siervo. Soy lento y aburrido cuando hablo. El SEÑOR le dijo: —¿Quién es el que hizo la boca del ser humano? ¿Quién es el que hace que una persona sea sorda, muda o ciega? Pues Yo, el SEÑOR. Ve que yo estaré contigo cuando hables y te enseñaré lo que debes decir.
Pero Moisés dijo: —Por favor, Señor, manda a otro.
Éxodo 4: 10-13 PDT
¿Consideras que Moisés era un fracaso? ¡Difícilmente! Moisés era un hombre miedoso e incrédulo. Cuando Dios lo llamó para sacar a los israelitas de la esclavitud, rogó y suplicó diciendo: “No puedo ni hablar bien, soy un tartamudo incapaz”, pero Dios sabía que con su ayuda nada le sería imposible. Y aunque a lo largo de toda su vida, Moisés deseó entrar en la Tierra Prometida, sus fracasos se lo impidieron. Dios no necesitaba a un hombre exitoso… buscaba a alguien a quien moldear.
Aun así, en el libro de Hebreos 3:1-2, Dios compara la fidelidad de Moisés con la de Cristo. Los fracasos de Moisés no le impidieron entrar al Salón de los Campeones de Dios.
“El Rey David, un poderoso guerrero y cantante de salmos, se deleitaba en la ley del Señor, y se presentaba como un hombre justo que no se encontraría entre pecadores. Sin embargo, qué chocantes son las debilidades de este gran hombre. Tomando a Betsabé de su esposo Urías, envió a ese hombre inocente a la muerte al ponerlo en la primera línea de batalla de su ejército. El profeta Natán declaró que este doble pecado les dio una gran oportunidad a los enemigos del Señor para blasfemar.
Imagina al gran rey de pie junto al ataúd de su hijo ilegítimo muerto, una esposa robada a su lado, y un mundo lleno de enemigos que maldecían a Dios a causa de sus pecados tan notorios. Sin embargo, Dios llamó a David “un varón conforme a su corazón”
Si estás desanimado por tus fracasos, tengo buenas noticias para ti. Nadie está más cerca del reino de Dios que el hombre o la mujer que puede mirar la derrota a los ojos, enfrentarla, y pasar a una vida de paz y victoria. A pesar del fracaso, ¡Sigue avanzando! Es frecuentemente después de un fracaso que un hombre hace su obra más importante para Dios”.
CONSIDERA LOS FRACASOS by David Wilkerson | Mayo 28, 2013
Hoy, nuestro desafío es vencer el temor, buscar al Señor aun en medio de nuestros fracasos. Necesitamos, primero avivar nuestra fe y después Dios estará atento a darnos el avivamiento que nuestras vidas necesitan. La renovación que trae Su manifestación para comenzar a romper aquellas cosas que decimos que son imposibles.
Nuestros fracasos no obstaculizan la obra de Dios, más bien nos detienen a nosotros mismos. Pero el renuevo de Dios y su presencia están a nuestra disposición aun cuando nos sentimos estancados. Él es maravillosamente paciente y como el padre de la parábola, sigue en la puerta esperando que sus hijos dejen atrás sus fracasos. Él es especialista en cambiar situaciones y sobre todas las cosas ayudarnos a descubrir que hasta en el peor momento algo nos ayuda a bien.
Compartí esta palabra de esperanza con algún hermano desanimado o alejado. Transmití esta verdad que recibiste, y trabajá en tu interior para que el avivamiento se abra paso y veamos las obras nuevas que Dios nos preparó de antemano, y su voluntad quiebre cualquier posible fracaso.
Ruth O. Herrera
