A solas con el Padre

Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto, para ser tentado por el diablo.

Mateo 4:1 RVC

 

Comenzó su ministerio en soledad también por su necesidad y constante búsqueda  y comunión con Dios. 

 

El desierto aparece en la literatura judía y oriental como lugar donde moraban los malos espíritus, y en especial los demonios como los dicen otros relatos evangélicos. Pero tiene también otro sentido mesiánico, además de lugar de penitencia y aislamiento. Las comunidades de esenios y Qumrán son un claro ejemplo de ello.

Se comprende bien que Jesús, después del bautismo y antes de su vida pública de Mesías, se hubiese retirado algún tiempo a la oración, como hacía en otras ocasiones, máxime en momentos trascendentales, y que fuese este lugar una región desértica.

“Caminando con Jesús” Pedro S A Donoso Brant

 

Como todos, y en ciertas ocasiones, hay batallas personales que solo podemos pelear en soledad.

Jesús tuvo que experimentar sus conflictos internos y enfocar sus pensamientos. Fue movido por el Espíritu para que en soledad definiera su identidad y proyecto de ministerio. Se enfrentó a Satanás y a sí mismo. 

Debía alinear y enlazar su realidad humana a su realidad divina. 

Su vida daría un vuelco de ciento ochenta grados y necesitaba estar solo. 

Enfrentarse a sus necesidades físicas; comenzar una nueva etapa para manifestar que era realmente el hijo de Dios; y  establecerse en la autoridad y gobierno de su Reino antes que en el deseo de poder que todo hombre tiene en sí mismo.  

 

Esto fue un constante hábito que Jesús mantuvo durante el resto de su vida.

 

Un estudio hecho en la Universidad de Princenton, en los Estados Unidos de América, dice que si una persona hace la misma cosa cada día durante treinta y ocho días consecutivos, eso se transforma en un hábito que mantendrá después.

 

Despedida la multitud, subió al monte a orar aparte; y cuando llegó la noche, estaba allí 

Mateo 14:23 RV1960

 

Jesús hizo un hábito de su tiempo en soledad para orar. Su comunión con Dios era realmente familiar… Papito, Padre…

No se arriesgó ni se expuso a vivir ni un solo día fuera de la búsqueda del Espíritu Santo y del descanso que da su presencia.

 

Cuando llegó la noche, la barca ya estaba a la mitad del lago, y Jesús estaba en tierra solo

Marcos 6:47 RVC

 

Elegía, buscaba y decidía su soledad en compañía del Padre. Esa compañía era su pan… su fuerza, su visión, su respaldo.

 

En aquellos días, Jesús subió a una montaña para orar. Allí pasó toda la noche hablando con Dios.

Lucas 6:12 TLA

 

La frase “conforme a su costumbre” pone de manifiesto la necesidad que Jesús tenía de estar solo y buscar esos momentos a propósito.

 

Jesús salió y, conforme a su costumbre, se fue al monte de los Olivos.

Lucas 22:39 RVC

 

Intentaba estar solo, pero no siempre podía lograrlo porque la multitud constantemente lo seguía y finalmente lograba no solo su atención, obviamente, sino su compasión y misericordia. El Señor  dedicaba sus días a estar con ellos.  Por ejemplo, después de enseñar y alimentar a cinco mil y ocuparse de ellos durante muchas horas, Él insistió en estar solo, como una profunda necesidad. 

Nadie podría comprender su desgaste y su hambre de comunión con el Padre, su gran ministerio lo obligaba a su soledad.

La soledad de Jesús siempre lo llevaba hacia otros aun a costa de su propia necesidad.

 

Jesús buscó su soledad y se aisló para que el Espíritu Santo lo fortaleciera y recibir dirección del Padre, pero su prioridad era la gente. 

Quizás podrías proponerte imitar a Jesús en esto y apartar en la semana un tiempo a solas para renovar tu espíritu, alma y cuerpo. Caminando o descansando, llevando tus pensamientos a la profunda búsqueda de la voluntad de Dios…

Tiempo para meditar y estar a solas con Dios y después dar de lo que recibiste a otros.

 

Ruth O. Herrera